Diario de León

historia de un secuestro

Dieciocho días en manos de terroristas libios

Noureddine Bouchiha, quien afirma que Qatar quiere construir 150 nuevas mezquitas en España para apoyar el terrorismo, sufrió un intento de asesinato en Libia en 2014

Noureddine Bouchiha, ex político de Libia. GONZÁLEZ GONZÁLEZ

Noureddine Bouchiha, ex político de Libia. GONZÁLEZ GONZÁLEZ

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Noureddine Bouchiha era político en Libia hasta que un día cualquiera se vio obligado a abandonar su tierra. ¿El motivo? Intentaban asesinarle. Unas declaraciones en la cadena internacionalmente conocida Al-Jazeera fueron el desencadenante del drama de ‘Nuri’. «Tuve una entrevista en un medio donde me pidieron que diera mi opinión sobre Ansar al-Sharia fi Labia (ASL) —que es una organización terrorista rama de Al Qaeda— y dije que debemos apoyar a las fuerzas nacionales para luchar contra ellos y contra la Hermandad Musulmana en Libia, otro grupo terrorista», desvela. Este testimonio provocó que Al-Jazeera y otros medios comenzaran a difamar su imagen. Y no sólo medios de comunicación cargaron en su contra, sino también el Ministro de Información Libio, Jamal Zubia. Por aquel entonces Noureddine era director en una Organización de Juventudes de Libia, que son organizaciones sin ánimo de lucro que se encargan de reconstruir el país después de las guerras: construir mezquitas, escuelas, etc.

La pesadilla no había hecho más que empezar. Tras las declaraciones en contra de los grupos terroristas de su país la integridad física de Noureddine se vio amenazada. Fue secuestrado durante 18 días por el Grupo Islámico Combatiente Libio (LIFG, por sus siglas en inglés). «Sí, estuve secuestrado y sometido a todo tipo de torturas. Aún tengo algunas secuelas en mi cuerpo y tengo un certificado que lo acredita de una organización de derechos humanos. La noticia se difundió en muchos periódicos de allí» explica Nuri. Heridas en la mano, pecho, espalda, muñeca, en las dos piernas. Descargas eléctricas con un teaser. Ese es el infierno que vivió desde el 2 de febrero de 2014 hasta el 20. Él no fue el único ya que recuerda «los gritos» de otros hombres en aquel «horrible lugar».

Aunque lo peor vendría el día 23 del mismo mes, cuando se produjo el intento de asesinato. Quemaron su casa. A él, por suerte, le dio tiempo a salir. Una semana después la bombardearon y quemaron su coche, pero para aquel entonces Nuri ya había salido de Libia. Se encontraba en Túnez, donde acudió a una embajada española a por un visado con el que viajar a Barcelona.

NUEVA VIDA EN LEÓN

Tras aterrizar en España Noureddine decidió asentarse en León. Su drama lo viven millares de personas que huyen de la barbarie que se extiende desde Oriente hasta el Norte de África. La diferencia es que él pudo escapar gracias a sus circunstancias personales y profesionales. Sin embargo, pese a estar a más de tres mil kilómetros de su país en España no se siente «del todo seguro».

«Hace poco han llegado amenazas a mi móvil desde un número desconocido. También sé que hay servicios de inteligencia de otros países buscándome», asegura el libio. En León está a la espera de que le concedan asilo político, pero la burocracia es lenta. Necesita la respuesta del Ministerio de Inmigración para conseguir tanto el asilo como protección internacional. Pese a la lentitud Nuri se muestra optimista: «si el gobierno español no me protege sé que el pueblo lo hará». Optimista, pero frustrado también, ya que no puede viajar a ningún sitio al estar sin papeles. «León es una prisión en forma de ciudad. He querido asistir a conferencias internacionales sobre derechos humanos y no he podido», lamenta.

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