Los acusados de tirotear una casa de La Inmaculada niegan ser los autores

Rechazan que se debiera a un ajuste de cuentas y subrayan contradicciones de las víctimas.

Los hermanos acusados, antes de iniciarse el juicio. DL

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

dl | redacción

Los dos hermanos acusados de tirotear una casa del barrio de La Inmaculada en octubre de 2014 negaron ayer cualquier tipo de implicación en los hechos y aseguraron que en ningún caso mantenían rencillas con las personas que residían en la vivienda como para llegar al punto de haberse planteado cometer hechos de estas características.

El juicio que ayer se inició en la Audiencia Provincial concluirá hoy con la lectura de las conclusiones definitivas. La fiscal solicita una pena de siete años y medio de prisión para dos varones, con numerosos antecedentes penales, a los que considera autores de una serie de disparos contra la vivienda que ocupaba una familia, vinculada a otro grupo leonés que acumula numerosos delitos y que hubo de cambiar de domicilio a consecuencia de los hechos.

Según las tesis de la fiscal, todo se inició con un supuesto chivatazo de la víctima por cuestiones que no se aclararon ayer en sala y que negaron los dos hermanos procesados: «Ni nos llevamos bien ni nos llevamos mal, simplemente no tenemos relación». El hermano menor negó que la noche anterior a los disparos hubiese mantenido una conversación con un amigo de la víctima al que quiso quitar el teléfono móvil para comprobar el contenido de una serie de mensajes. «Simplemente discutimos por asuntos de drogas», explicó.

a LA TAPA DE LOS SESOS

«En ningún momento le dije que le iba a levantar la tapa de los sesos», protestó el hermano mayor acusado. «Yo estaba durmiendo en casa de mi madre cuando de repente vino a decirme que estaba preguntando por mí la Policía. No sé por qué vinieron a buscarme».

Lo hicieron básicamente porque la madre y la esposa del varón al que iban dirigidos los disparos identificaron por el mote a los supuestos autores de los disparos: «Vinieron pegando tiros desde la pradera y cuando se marcharon, todavía rompieron una cabina de teléfonos». La madre del tiroteado incluso llegó a forcejear con uno de los presuntos agresores: «Les pregunté por qué venían a por él si la discusión la habían tenido con su amigo y cuando vi que iba a disparar a mi hijo, le pegué un empujón y falló, dio a la ventana». La esposa insistió en la misma versión. No obstante, a preguntas de la defensa de los sospechosos, ninguna de las dos supo concretar qué ropa vestían los sospechosos ni qué tipo de armas portaban: «Ha pasado ya mucho tiempo y estamos muy nerviosas». Declararon por videoconferencia en ambos casos, especialmente nerviosa la madre que víctima de la tensión, obligó a pausar el juicio unos minutos para calmar su angustia.

PROTEGERSE DEL ATAQUE

También lo hizo el presunto destinatario de los disparos, que hubo de aclarar otra contradicción. En la investigación afirmó que había bajado a la calle para tratar de hacer frente a la agresión. Ayer, en el juicio, reconoció que no salió de su casa y tuvo lagunas para concretar en qué dependencia de la casa se había refugiado junto a su esposa y a sus hijos para protegerse del ataque.

Cargando contenidos...

Las declaraciones de agentes del Cuerpo Nacional de Policía completaron la jornada. Hoy lo harán los peritos y el turno de conclusiones definitivas y de última palabra cerrará la vista para dar paso a la sentencia.