LEÓN ■ TRIBUNALES
Los acusados de tirotear una vivienda de La Inmaculada piden su absolución
«Si hubiéramos querido matarlo, lo hubiéramos hecho de otra manera», aseguran
dl | redacción
Los dos hermanos acusados de tirotear una vivienda del barrio de La Inmaculada en el otoño de 2014 se declararon inocentes de los cargos que pesan sobre ellos y por los que fueron juzgados en la Audiencia Provincial de León. Ayer, en la última sesión (la vista estuvo suspendida quince días por la imposibilidad de contar antes con el testimonio del jefe de la Unidad de Policía Científica de la Comisaría de León) usaron el último turno de palabra para negar los hechos que se les atribuyen: «Vivimos en el mismo barrio y nos conocemos todos. Si hubiéramos querido matarlo, habríamos hecho las cosas de otra manera. Es mentira que rompimos la cabina cuando nos marchamos, todo el mundo sabe que hay furgonetas de esa familia delante de la casa. No fue como ellos dicen».
Se refería el primero de los acusados a la versión de los hechos que defiende la fiscal, que pidió siete años y medio para cada uno de los sospechosos por un delito de homicidio en grado de tentativa. «Los motivos son lo de menos y no están claros. Lo que es cierto es que los dos procesados acudieron a casa de la víctima a cobrarse una venganza y no acabaron con su vida sólo por suerte». La versión oficial sostiene que la madre del tiroteado fue testigo de los hechos y empujó al autor de los primeros disparos cuando vio que la vida de su hijo corría peligro. De acuerdo a la misma tesis, cuando se iban y fruto del cabreo, los agresores destrozaron una cabina de una patada.
No están de acuerdo los investigados con este relato y antes bien, aseguran que la víctima también se defendió desde la ventana de su casa y con una pistola de los disparos que estaba recibiendo y fue uno de los tiros el que reventó la cabina. «Es incoherente del todo lo que dicen ellos», protestó.
El menor de los hermanos se adhirió a lo declarado por su hermano en el último turno de palabra pero añadió un matiz. El responsable de la Policía Científica aseguró que vio cómo este varón (que igual que su hermano, tiene numerosos antecedentes penales) se limpiaba el dorso de la mano con el bolsillo del pantalón del chándal que vestía. Los investigadores encontraron restos de pólvora en esa prenda. «Cuando le vi limpiarse, supe que el que había disparado era él», dijo el responsable policial. «Yo ni disparé ni me limpié», aseguró el menor de los sospechosos. «Había tomado tanto Trankimazín que desperté en tres sitios distintos y no sabía lo que decía». El caso espera sentencia ya.