El Ejército prueba en la base de Ferral un nuevo dron para la defensa nacional
El ‘Atlantic 1’, de fabricación nacional, pesa 50 kilos, tiene cien kilómetros de alcance y cuatro horas de autonomía.

El Gail tiene su base en Conde de Gazola, donde realiza los ejercicios con este nuevo aparato, pendiente de la decisión de Defensa. RAMIRO
A. Calvo | León
El Grupo de Artillería de Información y Localización (Gail) de la base Conde de Gazola, en Ferral, fue la primera unidad del Ejército Español en incorporar los drones a sus tareas ya en el año 2008. Ahora, este escuadrón, integrado actualmente por 300 militares, ha sido seleccionado por el Ejército para probar un nuevo RPAs o dron con el que se están entrenando para decidir si Defensa lo incorpora a sus vehículos no tripulados. Este periodo de prueba se enmarca dentro del programa Rapaz que desarrolla el Ejército desde el 2015 y que «busca impulsar el desarrollo de los RPAs —como se denomina actualmente a los drones— y la industria en España, porque todos los que participan son de fabricación nacional», según explica el jefe del Gail, el teniente coronel Daniel García Jiménez.
En la base de Ferral también opera el Grosa, el primer grupo de Inteligencia del Ejército Español que trabaja con RPAs de clase 2, y que depende del regimiento de Valencia. El Gail, por su parte, depende del Ralca 63, de Astorga, y su misión es «proporcionar información con oportunidad y precisión para que las unidades con fuego indirecto (los que tienen más alcance) puedan abatirlos antes de que actúen», explica García Jiménez, quien matiza que aunque su unidad contribuye también al ciclo de inteligencia, su misión es más ágil y operativa, ya que se trata de acciones tácticas, mientras que el Grosa se centra en operaciones más amplias.
Fotos: RAMIRO.
«El Gail tiende a obtener una sinergia de esfuerzos entre el segmento aéreo (los RPAs) y el terrestre, con radares contrabatería, morteros de un sistema de localización de ondas sonoras y con sistemas optrónicos, es decir, vehículos que desde tierra pueden observar a gran distancia un carro de combate y ofrecer sus coordenadas», explica el teniente coronel, quien añade que también ofrecen información meteorológica y topográfica a las unidades con las que trabajan.
Tres aparatos
El capital Juan Ignacio Fernández explica que el aparato que están probando en la actualidad es el Atlantic 1, desarrollado por la empresa española SCR. Pesa 50 kilos, tiene cien kilómetros de alcance, cuatro horas de autonomía y un techo de vuelo de 12.000 pies. El Tucán, es otro dron más ligero, de tan sólo 5 kilos y con un techo de vuelo de 8.000 pies, 20 kilómetros de alcance y 90 minutos de autonomía, con el que también trabajan ya que es más económico y, al tener el mismo sistema, permite a los soldados del Gail realizar sus campañas de vuelo, que se suman a las pruebas que habitualmente llevan a cabo en el simulador. A mayores, los integrantes de este escuadrón, también operan con el Atlantic 2, una evolución del primero que al igual que el resto puede despegar tanto desde una pista o con una catapulta si hay problemas de espacio y cuenta con un paracaídas para los aterrizajes. Todos llevan como carga útil una cámara multiespectral para conseguir la información. «Con este intercambio, la empresa puede mejorar el desarrollo del aparato antes de comercializarlo y el Ejército se entrena y adiestra», explican Fernández y García Jiménez. El precio final del Atlantic 1 y el Tucán, incluyendo las cámaras, puede llegar a los 900.000 euros, en función de las características de éstas.
Una de las más recientes pruebas de vuelo con el 'Tucán'. RAMIRO.


