Garantizar «la mínima distorsión competitiva»

En el informe, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia aclara que no pone en duda «el objetivo de protección de la salud como objetivo principal de interés público», pero sí cree que deben hacerse cambios, pese a la fuerte regulación del sector. «En base al principio de proporcionalidad debe garantizarse la mínima distorsión competitiva, es decir, debe elegirse el instrumento más adecuado para garantizar la consecución del objetivo que se persigue tras constatar que no exista otro medio menos restrictivo o distorsionador para la actividad económica», señala el estudio. De todas formas, reconoce también que es «un sector muy concentrado, cuya estructura: elevados costes de entrada, barreras legales y técnicas, economías de escala, fuerte lealtad del consumidor, elevados niveles de concentración y de simetría, y estabilidad del consumo, no favorece el desarrollo de la competencia potencial». En el informe también se sugiere «la utilización de instrumentos como los impuestos específicos» con el objetivo de reducir el consumo.