Competencia pide el fin de los estancos
El informe del regulador afectaría a 200 establecimientos en la provincia Los estanqueros rechazan la propuesta al considerar que es la única forma de «no perder el control» sobre el sector, también en la lucha contra el contrabando.
Sobre estas líneas, exterior de uno de los estancos de la provincia de León. Abajo, el informe de la CNMC. LUIS DE LA MATA
m.c.c. | león
La Comisión Nacional del Mercado de la Competencia (CNMC) ha instado al Gobierno a eliminar el «monopolio de la red de estancos» o al menos a «reconfigurarlo». Una medida que afectaría a unos 200 establecimientos de la provincia de León, según el presidente de la asociación leonesa, Jorge Carballal, que rechaza cualquier intento de la Administración por modificar el actual régimen de estos establecimientos. Es más, la Unión de Asociaciones de Estanqueros de España acusa a este órgano regulatorio de un «absoluto desconocimiento» del mercado de tabacos. «El tabaco, por motivos sanitarios y económicos, es de máxima importancia para los Estados por su fuerte carga fiscal y por la responsabilidad que conlleva el control de un producto muy vigilado sanitariamente por sus consecuencias para la salud, como se advierte en las propias cajetillas», señalan desde la patronal del sector a la que pertenecen los estanqueros leoneses.
La CNMC llega a esa conclusión en un amplio informe, de carácter consultivo, que ha hecho a petición del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad tras la aprobación del anteproyecto que modifica la «ley antitabaco». Competencia considera que existen «restricciones arraigadas en el sector del tabaco» como la exclusividad otorgada a los estancos a la hora de vender este tipo de productos.
La crítica a estos establecimientos no es la primera vez que la hace, pero sí la más contudente en puertas a una reforma legal de la ley «antitabaco».
En el documento, de 15 folios, se aconseja suprimir este «monopolio» o, al menos, «reconfigurar el modelo de concesión en algunas de sus características básicas», como el acceso al negocio, los productos que pueden comercializarse o las reglas de abastecimiento a bares, quioscos de prensa y gasolineras con licencia para tener máquinas expendedoras.
En cambio, los estanqueros consideran que el sistema actual —que limita la venta de tabaco al estanco y a puntos autorizados a través de máquinas expendedoras— es la mejor forma de no «perder el control» de los más de 9.000 millones de euros que ingresa el Estado vía impuestos procedentes de este producto, y permite al mismo tiempo evitar la venta a menores. Y recuerdan también que los estancos ayudan a luchar contra el contrabando de tabaco. «No se puede tratar de ninguna de las maneras al tabaco como cualquier otro producto por un tema de competencia cuando la propia ley de Sanidad prohíbe hasta la publicidad de sus productos por temas de salud», señala el portavoz leonés.
En su opinión, «se pueden considerar asuntos secundarios» sobre el modelo actual, pero «nunca poner en duda el sistema de venta». La recomendación de la CNMC supondría, de ser aplicada, una «grave contradicción», ya que las administraciones «restringen el tabaco desde todos los puntos de vista legales posibles», en contraste con la idea de «liberalizar la venta minorista por motivos de competencia». Francia o Italia mantienen el modelo de España.