Diario de León

violencia contra los mayores

Más de 40 padres y abuelos denunciaron agresiones de hijos o nietos en el último año

El perfil medio responde a un varón de entre 9 y 17 años, hijo único y miembro de una familia de clase media-alta.

Exteriores de las instalaciones del Centro de Reforma Jalama, en el alfoz de la capital. FERNANDO OTERO PERANDONES

Exteriores de las instalaciones del Centro de Reforma Jalama, en el alfoz de la capital. FERNANDO OTERO PERANDONES

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

miguel ángel zamora | león

Treinta padres de menores y once abuelos denunciaron en el último ejercicio a sus hijos o nietos por episodios de violencia con agresiones, según recoge la memoria del Ministerio Fiscal elaborada en el último año, que constata un cambio notable en la tendencia, contra lo ocurrido a nivel nacional. Mientras que en España se experimentó un fuerte aumento de los casos de este tipo de agresiones, que prácticamente se duplicaron, en León se pasa de 49 padres en el año anterior a 30 en el último balance y de 27 en el anterior estudio a once en el de este año.

Las cifras de los últimos años revelan un repunte del síndrome del emperador. El perfil del «pequeño tirano», como lo definen los profesionales suele ser el de un varón de unos 9-17 años, hijo único, y de clase media–alta. Este problema se caracteriza por un comportamiento agresivo (verbal o físico), además de conductas desafiantes o provocadoras de ira en los padres y de violación de las normas y límites familiares. Así mismo suelen presentar un alto nivel de egocentrismo, junto con una baja tolerancia a la frustración, empatía y autoestima.

El Fiscal de Menores de León, Avelino Fierro, reconoce que las limitaciones legales que comporta la ley en esta materia hacen que también se restrinjan las posibilidades de actuación. «En los casos más graves, se deriva a los agresores al Centro de Menores Zambrana de Valladolid, pero esos son casos extremos. Desde 2005 el incremento en todo el Estado de la violencia intrafamiliar preocupa a fiscales, padres, terapeutas y entidades públicas. Son importantes la educación y la prevención para atajar el problema. Y amparar a los padres en el ejercicio responsable del derecho de corrección. Esto es elemental, y no es admisible la opinión de algunos que piensan que no podemos corregir razonable y moderadamente a nuestros hijos. Así se decía en el antiguo artículo 154.2 del Código Civil. El legislador se equivocó al suprimirlo».

SENTENCIA EJEMPLAR

El magistrado gallego José Antonio Vázquez Taín (célebre por la instrucción del crimen de Asunta Basterra) dictó una resolución llamativa en julio del año pasado en La Coruña. Un niño de 11 años llevó a juicio a su madre por darle un bofetón tras negarse el menor a poner el desayuno. Taín, lo vio «justificado» frente a la actitud de «síndrome del emperador» de su hijo, por lo que absolvió a la procesada.

Según el relato de hechos probados, cuando el niño tenía 11 años, en el domicilio materno «como quiera que el menor hacía caso omiso a sus indicaciones de que colaborase poniendo el desayuno, pues permanecía escuchando música, y debido a que no solo no obedeció sino que llegó a arrojar el teléfono, a fin de que depusiese su actitud rebelde y violenta, le dio un bofetón muy fuerte la altura del pómulo izquierdo», explicaba el fallo. «De no mediar una inmediata corrección, el menor trasladará dicho comportamiento a terceros y comenzará a comportarse igual con compañeros, vecinos etcétera», explicó la sentencia.

CENTROS ESPECIALES

El Centro de Protección Menores «Suero de Quiñones» de León aborda problemas de diferente índole «pero normalmente cuando llegamos ya a extremos de estas características, son otras instituciones las que se encargan de resolver», explicó Raúl Merino, su nuevo director. Es el Centro Jalama el que asume la responsabilidad en estas cuestiones.

«Si sabemos desterrar el mito de la armonía de la familia, entendemos que la solución ha de provenir de su seno y que el proceso es largo y lleno de incertidumbres, esta obra nos ayudará porque elude los consabidos consejos del «hay que» para explicar el «cómo» lograr el entendimiento mutuo entre padres e hijos», explica el psicólogo Javier Urra en su libro El pequeño dictador. «Los niños agresivos se curan con educación y terapia. Hay esperanza».

tracking