LEÓN ■ ECONOMÍA

La banca local espera otro reajuste tras rebajar un 54% su plantilla y un 30% sus sucursales

Fusiones, transformación digital y rentabilidad exigen empleados más jóvenes en un sector que «lleva diez años sin contratar»

El sector bancario vive un proceso de reajuste continuo, pese al recorte de los últimos años

León

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Han sido diez años de una profunda transformación que se ha traducido sobre todo en una drástica reducción de las plantillas, además de la desaparición de buena parte de las sucursales tanto en las zonas urbanas como, especialmente, en las rurales. Pero la reconversión del sector bancario en la provincia no ha terminado. De hecho, se espera un nuevo e importante reajuste a corto plazo, según los representantes sindicales del sector. Las fusiones que ya están en cartera, la transformación digital y las exigencias de rentabilidad (que pasan también por sustituir a los empleados mayores y más caros por otros más jóvenes y con sueldos sensiblemente menores) marcarán el ritmo de este nuevo ajuste de un sector que ha vivido la recesión económica con especial crudeza.

Desde el inicio de la crisis el sector financiero en la provincia ha perdido el 54% de su plantilla, según el cálculo que realiza Fernando Trigueros, secretario de la Federación de Servicios de CC OO en León. Antes de la reestructuración bancos, cajas de ahorro y cooperativas empleaban en León a unos 2.800 trabajadores. Ahora apenas hay 1.300 empleados. La mayor parte del empleo se ha perdido en las cajas de ahorro, sobre todo en la entidad que tenía su sede en León, España Duero. Pero ha sido un proceso generalizado.

En este mismo período el número de oficinas en activo en la provincia se ha rebajado un 30%: pasó de 554 en septiembre de 2008 a 391 el pasado mes de septiembre, según los datos del Banco de España.

A día de hoy se negocian los expedientes de regulación de Bankia, tras la fusión de BMN; y de Santander y Banco Popular. Ninguna de las dos afecta de forma profunda a la provincia, la primera porque no existe duplicidad entre las dos entidades en la zona y la segunda porque de momento sólo se ha abordado la integración en los cargos directivos. Queda sin embargo pendiente en el caso de Santander la fusión efectiva entre las dos entidades, que sí tendrá importantes repercusiones en el empleo local.

La entidad que dirige Ana Patricia Botín cuenta actualmente con 204 empleados en la provincia y 43 oficinas; mientras que Popular tiene 150 trabajadores, 29 oficinas y dos departamentos centrales. El problema es que en no pocos casos las sucursales de las hasta ahora dos entidades están «puerta con puerta». Y eso hace «previsible una reducción tanto de oficinas como de personal», señala el responsable sindical.

De momento el expediente en los cargos directivos se está resolviendo con bajas voluntarias, aunque no sin dificultades. En el caso de Bankia los avances logrados en la negociación esta semana (sobre todo la rebaja de la edad en la que los empleados pueden acogerse a la medida) hace prever que en León apenas se prescinda de dos empleos, y que se incluyan en este grupo.

Bankia cuenta actualmente con 42 empleados y ocho centros de trabajo en la provincia (cuatro en León, dos en Ponferrada, una oficina de empresas y otra de dirección de zona). Hace cinco años había cinco sucursales más (a las que había que sumar las de Bancaja), y once trabajadores a mayores.

Otras entidades

España Duero está en fase de fusión con Unicaja, pero la reestructuración de personal ya se ha abordado en los últimos años. Aunque desde el ámbito sindical lamentan el «desmantelamiento silencioso» de los servicios centrales, que ha dejado con apenas medio centenar de personas el enorme edificio del Portillo, en el que llegaron a trabajar casi 700 personas.

Respecto a otras entidades, Trigueros señala que en BBVA existe a nivel nacional un «goteo de salidas» que se produce también en León, pero sin proceso de negociación sindical, sino a través de acuerdos individuales. La entidad cuenta con unos 150 trabajadores en 28 oficinas, que se ubican sobre todo en zonas urbanas.

También llevó a cabo un intenso proceso de reestructuración Abanca, que tiene una importante implantación rural fruto de la antigua absorción de la Caja Rural de León por las cajas gallegas. En crecimiento están otras como Sabadell Herrero, o entidades más pequeñas como Caja Rural de Zamora o Cajamar.

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En todo caso, el secretario de la Federación de Servicios de CC OO destaca que en los próximos cinco años el sector va a vivir una nueva revolución. «Llevar a cabo procesos de reducción de plantilla es caro, y en este momento es difícil para las entidades permitirse este gasto. Pero en cuanto los tipos de interés vuelvan a positivo y los beneficios crezcan el proceso sin duda se acelerará».