León ■ Entrevista

«España tiene una gran opción para liderar el proyecto europeo»

Nicolás Sartorius, exdirigente del Partido Comunista

Nicolás Sartorius, en la Facultad de Filosofía de la Universidad de León. FERNANDO OTERO PERANDONES

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L. urdiales | león
León

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A Nicolás Sartorius le apartó de la política activa su coherencia; el sentido del voto con lo que pensaba sobre el interés de España ante el euro y Maastrich, de los que abominaba Izquierda Unida. Más de un cuarto de siglo después, Europa sigue ahí, como vela y guía; y Sartorius también, con consejos valiosos para tratar de ganar el futuro.

—¿Cómo será la España del futuro?

—Muy ligada al futuro de Europa; lo que sea una será la otra; el destino de España dependerá del destino de Europa. Lo que pase en el continente influirá en lo que pase aquí.

—¿Le queda margen de maniobra a la política nacional?

—España tiene que resolver algunas cuestiones de índole doméstico; problemas que debe atender para posicionarse fuerte. Una de ellas se refiere al sistema productivo, que a mi entender estar poco actualizado; creo que así no cogemos el tren de la revolución digital, y resulta un asunto clave. Están esos sectores económicos definidos por el escaso valor añadido; la construcción, el turismo, que son importantes, pero insuficientes para el salto que debe abordar el país económica y socialmente. Hay que dar la batalla en la educación, en la educación orientada hacia la tecnología, para interpretar la ola de desarrollo tecnológico que pasa por delante.

—Hay sectores sociales y económicos que claman por aportar más dosis de igualdad al proceso económico. ¿Está de acuerdo?

—Es evidente que hay un problema creciente de desigualdad social. Aumenta la desigualdad, seguramente porque el crecimiento económico no repercute por igual para toda la sociedad; hay un crecimiento del PIB del 3%, pero eso no regresa para aportar estabilidad ni para mejorar los cauces y las oportunidades laborales que terminen con el empleo precario. Estamos en una situación en la que se mantiene la debilidad laboral, sin reforzar ese mercado del trabajo, con la precariedad en el empleo que queda desprotegido ante el surgimiento de una nueva crisis.

—¿Qué puede aportar la política para afrontar este reto?

—Hay un tema de vital importancia al que hay que hacer frente, que es el asunto territorial, que tiene a la Constitución como esencial. Hace falta abordar ese aspecto de la estructura territorial de España con las armas del consenso, tal y como ocurrió en torno a los años 1977 y 1978, consenso para avanzar hacia la estructura de una España más federal.

—¿Por dónde se puede comenzar esa tarea que propone? ¿Qué pasos aconseja dar?

—La primera reforma severa hay que aplicarla en torno al Senado; tenemos un Senado que no vale, porque no cumple lo que dice la Constitución en torno a fu función de representación territorial. Luego, hay cuestiones de calado en torno al ejercicio de las competencias, de qué y a quién corresponden, porque no es bueno que el Tribunal Constitucional se pase el día resolviendo recursos.

—De los desencuentros políticos tiene culpa también la financiación de las estructuras del Estado.

—Ese de la financiación es un problema que no se ha resuelto bien; en parte, porque no hay un sitio en el que comunidades autónomas y Gobierno negocien y determinen los cauces más adecuados para el reparto; y así no se puede funcionar. Creo que este de la financiación es uno de los asuntos más relevantes de cara al futuro de España.

—¿Qué opina como actor principal del Partido Comunista en el restablecimiento democrático, de la lucha social y política de los setenta y de la Constitución, del tono despectivo que le dedica la izquierda emergente a aquella época?

—Bueno, ya están un poco de vuelta del asunto; se han echado un poco atrás. Creo que porque se han dado cuenta que al final era un error poner como culpable de los males a la Constitución, que sí, se puede reformar y dar mejor cabida a los derechos que en el momento constituyente no se pudieron asumir en su momento, sobre la sanidad, sobre las personas.

—¿Sigue ahí Europa, la Europa de las oportunidades y del interés común que defendió contra el criterio de su partido hasta que le costó carrera política?

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—Claro que sigue ahí, y España debe de jugar ahora un papel de liderazgo en el concierto europeo, como tercer actor; debe aprovechar la coyuntura, la salida de los británicos, por el Brexit, la duda de Italia, atascada en una cuestión política interna; España debe de aprovechar este momento para ser tercero en el juego, junto a Alemania y Francia. Europa está ahí, es un momento para avanzar. Macrom ha entendido esa apuesta, y lo tiene clarísimo. Esa es la línea de apuesta que debe jugar España a partir de ahora; claro, que depende de la voluntad del Gobierno, del consenso en torno a esa idea.