boom del hospedaje premium
La casa neogótica se hace romántica
El edificio del Obispado se convertirá en un hotel gastronómico con 1,5 millones de inversión.
El hotel gastronómico está situado en la calle Dámaso Merino. FERNANDO OTERO
álvaro caballero | león
La nueva vida de los edificios monumentales del casco antiguo, agotado ya el recursos de su uso como sedes institucionales, mira a la hostelería. Por esa puerta se abre el horizonte de redescubrimiento de la casa neogótica de la calle Dámaso Merino. Nominado de manera popular como el edificio del Oscus, por su uso como sede de la Obra Cultural y Social Sopeña, el inmueble albergará el hotel urbano y restaurante Camarote Romántico, promovido por el empresario Javier Gómez, que busca la identificación con su negocio de referencia, el Camarote Madrid, pero un paso más allá. El proyecto ocupará los 857 metros cuadrados de las cinco plantas totales de la edificación, más la terraza, en la que se distribuirán 16 habitaciones y dos propuestas de cocina abiertas al público en general.
La intervención, que cuenta ya con licencia de obras y ambiental, permitirá que en el otoño se pueda estrenar el negocio, como emplaza el hostelero, galardonado en 2017 con el premio Empresario Leonés del Año. El empeño se traduce en una inversión de más de 1,5 millones de euros para las reformas interiores, a los que se sumarán después los muebles y equipamientos para completar la transformación del espacio en un hotel gastronómico encuadrado en la catalogación premium.
La reforma reinventará la casa, diseñada por el arquitecto Manuel de Cárdenas y construida en el año 1906 por los mismos maestros que 12 años antes habían levantado la Casa Botines. Su huella se observa en las columnas y vigas de forja, los muros de carga y las bóvedas de ladrillo del inmueble, que nació para albergar el Monte de Piedad y Caja de Ahorros, pasó durante la Guerra Civil a ser sede del Instituto Nacional de Previsión y terminó como caserón del Oscus durante años. El Obispado lo sacó del abandono con una rehabilitación de 7000.000 euros para dejarlo en el esqueleto interior que ahora, en alquiler, recoge el Camarote Romántico para concederle un uso público.
El proyecto presenta el restaurante repartido en dos comedores: uno en el semisótano, con espacio para 57 personas, y otro con 73 plazas en la planta baja, donde además quedará un espacio de cocina a la vista y tienda de productos gourmet. La propuesta gastronómica de estos dos espacios será de «cocina tradicional y de temporada, especializada en mariscos y pescados finos», señala Gómez. El hotel se repartirá con 5 habitaciones en el primer piso, 5 más en el segundo y 6 en el tercero, entre las cuales habrá 7 suites, 3 individuales y 6 dobles. El remate quedará en el ático. Asomada al rosetón de la Catedral y los restos de los primeros asentamientos romanos, la terraza, semicubierta, tendrá espacio para un bar restaurante, más al estilo del Camarote Madrid, «con mesas altas para raciones y tapas», señala el hostelero, quien avanza que la plantilla se nutrirá con 20 personas.