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LEÓN ■ TRIBUNALES

Tres alumnas del exprofesor leonés del Valdeluz ratifican los abusos sexuales

Otras seis jóvenes habían denunciado ya los mismos hechos; una más lo justificó en «su enorme cariño».

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Tres alumnas del exprofesor del Colegio Valdeluz de Madrid y de la academia de música Siglo XXI el leonés Andrés D.D. retificaron en el juicio los abusos sexuales, mientras que una cuarta señaló que el acusado tuvo con ella «un comportamiento cariñoso pero correcto».

Las alumnas testificron esta semana en la tercera sesión de la vista oral que se celebra a puerta cerrada, a petición de la Fiscalía, en la Audiencia Provincial de Madrid contra el exdocente, para quien el Ministerio Público y las acusaciones particulares que representan a las familias de las niñas piden 69 años de prisión por catorce delitos de abuso sexual.

Fuentes jurídicas informaron a Efe de que tres jóvenes han ratificado los abusos sexuales —como las otras seis que han declarado hasta la fecha— y han explicado que no denunciaron los hechos en su momento, sino años después, por «miedo, vergüenza y por las reacciones» que pudiera haber hacia ellas.

Pero también debido al «enorme cariño» que muchos alumnos tenían al «profesor más querido del colegio» pensaron que no las iban a creer. Según las fuentes, estaban «confundidas y bloqueadas».

Igualmente, han echado por tierra la versión de la defensa de que las acusaciones responden a una venganza hacia la mujer de Andrés y directora de la academia de música por su carácter y ser muy estricta al subrayar que ella era «una mujer querida y amable».

No obstante, una cuarta joven manifiesta que el exprofesor se comportaba con ella de forma cariñosa pero correcta sin que nunca advirtiera nada extraño.

Se trata de la única chica —era alumna del colegio pero no de la Academia— que no denunció los hechos y que no ejerce como acusación particular en el procedimiento, si bien la Fiscalía sí que acusa por ella. En su larga declaración dijo que fue requerida por la Policía para declarar y que se sintió presionada por lo que decían otras chicas así como por las noticias que aparecían en los medios de comunicación.

El acusado negó el pasado lunes los abusos, defendió su inocencia ante la sala en todo momento, alegando que «no sabe nada» y se mostró «confundido» y «sorprendido» ante los hechos que le imputan pues «son del todo falsos».

En su comparecencia, en la que respondió a todas las partes, mencionó que detrás de las acusaciones puede estar una campaña de venganza hacia su mujer por su fuerte carácter o también de las propias víctimas pues con algunas tuvo «algún roce o disputa», entendido como un enfado entre el profesor y la alumna, y no como tocamientos, lo que ha negado tajantemente, añadieron las fuentes. Andrés D.D. mantuvo ante el tribunal que le juzga que la acusación «falsa» que ejercen catorce exalumnas de este centro privado contra él por abusos sexuales se debe a tres motivos. En resumen, a que tenían «demasiadas» hormonas adolescentes; a su deseo de conseguir dinero a través de la indemnización que se le imponga; y a «una venganza» de las chicas hacia su mujer.

El acusado negó ante el tribunal en una extensa declaración cada uno de los hechos de los que se le acusan y afirmó que el relato de las jóvenes es «falso», atribuyéndolo a que tenían demasiados cambios hormonales por su adolescencia y que querían también obtener dinero de la indemnización que se le vaya a imponer si es condenado. A Andrés D.D., que impartía clases de Ética, Religión y Música, se le acusa de abusar presuntamente de las niñas en las clases individuales que daba en la academia Melodía Siglo XXI que había anexa al centro.

Durante los veinte años que estuvo en el colegio, logró captar la amistad de muchos de los padres de los alumnos al ser «el alma del colegio», según comentó uno de los padres afectados por el caso. Sin embargo, algunas alumnas sostienen que también lo hizo en el colegio, un hecho que no quedó demostrado durante la instrucción judicial. La imputación sobre el exdirector y el entonces jefe de estudios se levantó al no haber indicios de su responsabilidad penal en el caso. En el juicio, el centro se sienta como responsable civil subsidiario.

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