Tráfico controla con radar móvil los 38 tramos con más siniestros de León

Los accidentes mortales definen el criterio de emplazamiento de la vigilancia de la velocidad.

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

l. urdiales | redacción

León cuenta con casi cuarenta tramos de carretera vigilados con radares móviles. La norma general para el despliegue de estos dispositivos es la prevención del exceso de velocidad en trechos en los que se han producido siniestros, en la mayoría de los casos con resultado de víctimas mortales, en los que la investigación posterior pudo determinar la que causa del accidente tuvo efecto directo en una velocidad excesiva o por encima de los límites permitidos La ubicación de estos puntos rotatorios para el control del tráfico se sujeta también dentro de trazados que pueden tener la calificación de alto riesgo de accidente en el criterio que aplica la Dirección General de Tráfico para evaluar el ránking de vías por el prisma de la seguridad.

Más de la mitad de las posiciones fugaces que emplean los agentes de tráfico para ubicar los radares fijos en las carreteras de la provincia leonesa se localizan en vías de la red secundaria, con menor aforo, menos densidad de circulación y demanda de circulación más limitada; una circunstancia que abunda en desmitificar el objeto recaudador del emplazamiento de los controles de velocidad. La disposición de la vigilancia tiene poco que ver con la geografía o latitud del vial; tampoco parece que incida demasiado el estado del firme, si con deterioro o con una superficie y capa de rodadura envidiable.

Hay carreteras secundarias en León que en todo su ser son un trecho peligrosos, y contienen un tramo de vigilancia para el radar móvil que ronda los treinta kilómetros; la LE-512, al sur de Valencia de Don Juan, es un ejemplo de esta continuidad. Otras, acumulan una sucesión de tramos a vigilar a lo largo de diferentes intervalos; las comarcales 621, 622 y 631 se extienden sobre este catálogo viario que vigilan las unidades de los cinemómetros móviles de la Guardia Civil de Tráfico.

La Nacional 120 es paradigma de carretera leonesa catalogada en la red principal con más kilómetros sometidos a la vigilancia de este tipo de radares; también en estos sistemas de vigilancia aleatorios, porque esta vía soporta en diferentes tramos de su trazado por territorio leonés la presión de hasta tres radares fijos y uno de tramo en un intervalo de media docena de kilómetros. Esta arteria, esencial en la comunicación este-oeste de la provincia, registra la vigilancia de un radar móvil en cuatro tramos diferentes, por una suma de hasta sesenta kilómetros de trazado. La Nacional 601 destaca por la repercusión de zonas vigiladas de velocidad mediante radares móviles en tres tramos; los mismos que están registrados en la Nacional 630.

El radar se ofrece como referencia de medios dispuestos para evitar que en determinados lugares se incremente o se repita la estadística de siniestralidad. Un departamento de la DGT en Madrid se encarga de escudriñar el entorno y lugar de los accidentes en los que se producen víctimas mortales, además de profundizar en la causalidad, esencial para el contenido del informe que después se transmite a las agrupaciones de Tráfico de la Guardia Civil para orientar sobre la localización de los puntos en los que deben enfatizar la vigilancia de los límites de velocidad.

Cargando contenidos...

Entre estos dispositivos desplegados a diarios en León no se localizan aún los radares de última generación, conocidos como velolaser por el desarrollo de su promoción comercial, que ya están operativos en diferentes puntos de la red de carreteras. El radar móvil se convierte en un arma contra la siniestralidad al mismo nivel que se aplican los controles de drogas y alcohol.