LUCHA CONTRA EL TERRORISMO INTERNACIONAL
Detectan que un interno de Villahierro con antecedentes yihadistas reclutaba presos
La de León es la segunda prisión del país con más reos integristas

Pasillo de acceso al interior de la prisión de Villahierro, en Mansilla de las Mulas.
Un interno del Centro Penitenciario Provincial de Villahierro con antecedentes como agitador de la causa yihadista en el interior de la prisión ha sido interrogado y declarado en condición de investigado por reclutar nuevos internos de la prisión para el Daesh, el Estado Islámico.
El sospechoso formaba parte de la docena de internos que cumplen condena en la cárcel de Mansilla de las Mulas por delitos de terrorismo islamista. La de León es la segunda prisión del país con más reos de estas características, solo superada por los quince que se encuentran en Puerto I (Cádiz).
La operación corrió a cargo de la Guardia Civil, en estrecha colaboración con la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias. En toda España fueron identificados 25 internos de diferentes centros penitenciarios españoles, acusados de formar parte de un grupo afín a Daesh dedicado a la radicalización de otros presos. La operación sla coordinó el Juzgado Central de Instrucción número 1 y de la Fiscalía de la Audiencia Nacional.
El grupo estaba integrado por varios dinamizadores, que no solamente se dedicaban a captar a internos de la órbita de Daesh sino que también buscaban cohesionar a los presos encarcelados por delitos de terrorismo. De esta forma, pretendían fraguar el embrión de lo que podría considerarse un ‘frente de cárceles’ yihadista.
Esto pone de relieve que, la mayoría de los individuos investigados, lejos de alcanzar los objetivos de reinserción social, se mantienen activos en la militancia yihadista, acrecentando su proceso de radicalización durante su estancia en prisión. Entre ellos, se encuentran varios ciudadanos españoles conversos o en proceso de conversión. Para el proceso de captación y adoctrinamiento, el grupo combinaba tanto la interacción física entre internos, dentro de los propios centros penitenciarios, con el uso del correo postal, lo que le permitía establecer comunicación con reclusos ubicados en distintas prisiones.
Recurrían al empleo de otros internos no sujetos a especial vigilancia. De esta forma, pretendían eludir los mecanismos de monitorización y de prevención de la radicalización existentes en el ámbito de las penitenciarías.