INFRAESTRUCTURAS
El Corredor Atlántico se tropieza con la voluntad de Francia
Ábalos invoca el apoyo francés para evitar un «tiovivo» en el noroeste
El Corredor Atlántico tiene todas sus posibilidades de éxito depositadas en que Francia extienda la inversión y ofrezca cauces de continuidad a la plataforma intermodal con la que el extremo noroeste de la península quiere llegar al corazón de Europa. Así lo interpreta el Ministerio de Fomento. Su ministro, José Luis Ábalos, que no ha dejado de advertir de esta circunstancia cuando se refiere al futuro inmediato de la maraña logística de altas prestaciones con la que el territorio más desprotegido de España pretende despojarse de sus retrasos, de sus inconvenientes económicos, del retroceso en competitividad. El responsable de Fomento tiene la certeza de que el Corredor Atlántico se va a hacer. «Pero el principal problema es que Francia no lo siga; y entonces, si Portugal no lo hace, nos quedamos con un tiovivo a toda pastilla; vamos a ir con mucha velocidad, pero sin conexión europea». Así explicó Ábalos el principal problema de eficiencia que se va a encontrar el desarrollo del Corredor Atlántico hacia León y los puertos de todo el noroeste español en una alusión a esta demanda estructural en un foro juvenil internacional. En referencia a la posición del país vecino, el ministro de Fomento no se mostró demasiado optimista: «Lamentablemente, la noticia que nos llega de Francia es muy mala», dijo en unas declaraciones que recogió el periódico asturiano La Nueva España.
El titular de Fomento no dejó, sin embargo, pasar la ocasión de alabar la iniciativa privada que ejerce como mantenedora de la reivindicación en torno a estas estructuras logísticas, las mismas que la Unión Europea ha decidió incluir en su red de alta capacidad y prioridad inversora a partir de 2021. «La Alianza del Noroeste me parece muy bien; me parece bien la participación privada en proyectos para el país; creo, además, que incorporan un elemento más de cohesión», indicó Ábalos en aquella intervención en Cantabria, que dedicó en parte a las necesidades de inversión que reivindica desde hace casi dos años el noroeste español. El ministro vino a reconocer, entonces, que es innegable la conexión que existe entre unas buenas estructuras de comunicación, la movilidad, el turismo y el desarrollo, pero advirtió sobre lo que él define como una perversión que ha pesado en las decisiones de inversión pública en España. «Hay una irracionalidad indiscutible; a veces, las demandas territoriales tiene que ver con el capricho y el clientelismo; Las infraestructuras se deben decidir con un pacto de estado; porque en España se ha hecho demasiada política a cuenta del agravio, o a costa del sentimiento identitario; los hay que han hecho política territorial a base de reclamar, del victimismo ante papá Estado». Aunque aseguró que el Corredor Atlántico se hará en las fechas previstas.