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‘Padres’ de la transición sostienen que el mayor reto de hoy es Cataluña

Herrero y Rodríguez de Miñón, Ledesma y Ortega abren el ciclo sobre los 40 años de la ULE.

Ledesma, Ortega, García Marín y Herrero y Rodríguez de Miñón, llegando al acto. MARCIANO PÉREZ

León

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Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, ponente de la Constitución de 1978, Fernando Ledesma, exministro de Justicia y Juan Antonio Ortega Díaz-Ambrona, exministro de Educación, coincidieron ayer en que el problema de la independencia catalana y la enseñanza son los dos principales retos a los que se enfrenta la política en la actualidad.

La Universidad de León abrió ayer con un debate el ciclo de actividades que conmemoran los 40 años de vida de la Constitución y de la ULE. «Hay un problema fundamental», según Ortega Díaz «que es Cataluña. La independencia no es un asunto reciente. Hay catalanes que no son independentistas y hay independentistas que ni siquiera son catalanes», explicó. «Hemos pasado del excesivo centralismo a un problema de difícil solución». Trazó un paralelismo «entre algunas pancartas del Nou Camp y las de Berlín en otra época que no quiero recordar». La solución es «el consenso».

Herrero y Rodríguez de Miñón ve el gran problema «en la falta de un polo de consenso» No hace falta un estado simétrico «porque la cultura de Cataluña no es la de Madrid. Cuando un varón mata a su pareja suele achacarlo a que su mujer es insoportable, pero el condenado es un asesino, no hay proporción. Es la involución del sistema autonómico. Una vez que se empieza a demoler el edificio, es difícil mantenerlo».

Ledesma matizó: «No creo que Cataluña sea independiente nunca, pero no es nuestro único problema: el desprestigio de la política y la crisis económica y a destrucción de la cohesión social no son menos importantes».

«Hay que crear riqueza, más que distribuirla». Jóvenes, desempleo y precarización son otras grandes amenazas del presente. «Los repartidores de moto no están tan lejos de la esclavitud que pensábamos abolida». Es una herencia del determinismo «que ha favorecido a una minoría y ha perjudicado a la mayoría».

La reforma de la Constitución y la educación son cruciales en el panorama actual: «Puede reformarse la Constitución pero con el mismo consenso que hubo en su momento», dijo Herrero y Rodríguez de Miñón. «La educación es capital pero no por un plan de enseñanza concreta sino por la necesidad de evitar que lo que se enseña sea cómo ganar dinero». Para Ortega, todo se resume «en la educación no universitaria, penelopista, insuficientemente financiada y sin pacto concreto de Estado».

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Ledesma cerró el turno de intervenciones con concreción: «Reforma constitucional solamente si hace falta y con consenso y educación con responsabilidad».