El viaje ‘iniciático’ de Brenton Tarrant

El Reino de León fue el símbolo para el terrorista supremacista australiano

El asesino racista de Nueva Zelanda pasó por ocho ciudades españolas a principios de 2017, entre ellas León, en una ruta que radicalizó sus ideas contra los musulmanes y su obsesión por la etapa de la Reconquista.

Tarrant ante el juez.

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P, INFIESTA /M.A.Z. | LEÓN
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El terrorista australiano Brenton Tarrant, autor de la matanza de 50 personas en dos mezquitas de Nueva Zelanda el pasado 15 de marzo, había visitado León hace dos años dentro de un viaje por España, Francia y Portugal que, según fuentes de la investigación, sirvió para que radicalizara sus ideas contra los islamistas y empezara a dar forma a los ataques.

A León llegó como un turista más y se hospedó una única noche en un hotel de clase media, según adelantó El Periódico. Su rastro en la ciudad fue corroborado por la Comisaría General de Información, los agentes que se dedican a la lucha anti-terrorista en España, que se desplazaron hace una semana a León y cotejaron en el establecimiento que Tarrant efectivamente se había alojado en él.

Un paso del terrorista por la ciudad que no pudo certificar ayer el Cuerpo Nacional de Policía de León, según indicaron. La Guardia Civil también efectuó sus pesquisas, que no incluyen la capital, y el australiano parece que no se detuvo en otros puntos de la provincia en su viaje hacia tierras gallegas. Al menos no consta en los libros de viaje que han revisado.

La Comisaría General de Información cree que el extremista pudo interesarse por la Catedral leonesa. Saben también que estaba obsesionado por la Reconquista y la etapa del Reino de León en que se luchó contra los musulmanes. De hecho, en los cargadores que él mismo utilizó en los atentados, el xenófobo terrorista se inspiró en diversos acontecimientos e hitos históricos para efectuar la matanza, y escribió en uno de ellos el nombre de don Pelayo, en honor supuestamente a la batalla de Covadonga. En el otro, inscribió el nombre de Josué Estébanez, el ex militar condenado a 26 años de prisión por matar al militante antifascista Carlos Palomino al apuñalarle en un vagón de metro de Madrid en noviembre de 2007, que cumple condena en Villabona (Asturias).

Además, el pasado 15 de marzo, antes de empezar a matar a inocentes, casi todos musulmanes, y de retransmitirlo en directo a través de Facebook, Tarrant envió a las autoridades de Nueva Zelanda un manifiesto que tituló The great replacement (El gran reemplazo). Los policías españoles han analizado el documento, de más de 70 páginas, en busca de menciones a aquel viaje y han constatado «que no hay una línea sobre León y muy pocas a las otras siete ciudades españolas que recorrió».

El Periódico reproduce un párrafo de ese ‘diario’ en el cual Tarrant señala que «viajé como turista por Europa Occidental: Francia, España, Portugal y otros». Las investigaciones de la Policía Nacional han descubierto que el australiano pasó por Granada, Córdoba, Ronda (Málaga), Jérez, Toledo y Madrid antes de pernoctar en León y La Coruña. También, que viajaba solo y que durmió siempre en hoteles de precio medio, «muy frecuentados por turistas», una noche en cada ciudad. Efectuó paradas en algunas de las localidades españolas con más «connotaciones culturales vinculadas a la etapa de Al Andalus, como la Alhambra, la Mezquita de Córdoba y las murallas y puertas islámicas de Ronda».

Un gesto del poder blanco en su primera visita al juez

En su primera audiencia ante el juez, Tarrant realizó el símbolo supremacista de los blancos con la mano. Un código que usan fascistas y racistas en lugares públicos e internet para reconocerse. Representa con los dedos las letras W y P, iniciales de White Power (Poder Blanco). También es homenaje al saludo fascista de Andreas Breivik tras ser condenado por matar a 77 personas en 2011.

 

Las pesquisas de la policía española apuntan que el futuro terrorista de extrema derecha pudo utilizar el tren como medio de transporte por el país. Tarrant dejó anotado que sus puntos de vista cambiaron, se radicalizaron y se hicieron violentos en 2017, justo después de ese viaje por tres países europeos. El detonante final que lo convenció para matar ocurrió el 7 de abril del 2017, cuando un terrorista yihadista lanzó un camión sobre los paseantes en Estocolmo (Suecia) y mató a cinco, entre ellos una niña que Tarrant menciona: Ebba Akerlund. «Yo no podía seguir ignorando los ataques por más tiempo. Eran ataques contra mi gente, contra mi cultura, ataques contra mi fe, contra mi alma. No debían ser ignorados», concluye en su manifiesto, en el que se define a sí mismo como «fascista y racista» y «un hombre blanco normal».

En cuanto a su viaje por la Península Ibérica y Francia, el futuro asesino refleja su decepción porque Europa se hundía y está invadida de inmigrantes, lo que le ‘obligó’ a actuar.

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A las 11.00 horas de hoy, la comunidad islámica de León organiza una concentración en repulsa por los atentados, en la plaza de Botines, a la que acude en nombre del Ayuntamiento, la concejala Aurora Baza.