UN FENÓMENO IMPARABLE

El número de plazas en viviendas turísticas iguala ya en la capital al de todos los hoteles

Los pisos, legales e ilegales, destinados a turismo vacacional rozan ya las 3.000 camas en más de 400 inmuebles.

La mayor parte de las viviendas de uso turístico se concentran en el caso antiguo de la ciudad. RAMIRO

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asun G. Puente | león
León

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Un fenómeno imparable. Los nuevos alojamientos desplazan a pasos agigantados la tradicional fórmula de pernoctar de los visitantes en la capital. Apartamentos y viviendas de uso turístico, en situación legal e ilegal, igualan ya en la ciudad al número de plazas hosteleras para alojarse (hoteles, hostales, pensiones, hostels y albergues). León supera actualmente los 70 establecimientos de este tipo, que suman algo más 3.100 plazas, a las que deben restarse las 220 habitaciones del Hostal San Marcos, cerrado hasta la primavera de 2020 para su reforma. Mientras, los apartamentos turísticos con licencia de la Junta en orden se acercan a 180 y las viviendas en el mercado para visitantes sobrepasan las 250 en situación ilegal, a través de una oferta situada principalmente en el casco antiguo.

Cada uno de estos alojamientos alternativo a los establecimientos tradicionales cuenta con una media de media docena de plazas, según estimaciones de la Asociación de Alojamientos Independientes (Adai), especialmente combativa con la proliferación de «la competencia sin ningún tipo de licencia». También existen viviendas que llegan a albergar hasta quince huéspedes y aquellas que no superan los cuatro. Entre todos ellos —legales e ilegales— se acercan ya a las 3.000 plazas.

La portavoz de Adai, Blanca Santamaría, explica que además «los propios legales están trabajando ya con ilegales y generan una red paralela fuera de control; tiran piedras contra su propio tejado». Cuando sus apartamentos turísticos están completos y asumen más demanda derivan a sus huéspedes a viviendas con las que trabajan en estos casos.

Para combatir este fenómeno, el colectivo reivindica que la Junta permita a los ayuntamientos contar con normativa propia para atajar el fenómeno de la ilegalidad en las viviendas de uso turístico, como ya ocurre en ciudades como Madrid, Barcelona o Palma de Mallorca. «Necesitamos una normativa específica ajustada a la ciudad de León porque no puede ser que la de la Junta regule igual capitales como Soria y León, que no tienen nada que ver en su flujo turístico».

La acción de denuncia de este colectivo y las inspecciones de la Junta han logrado mermar el número de viviendas ilegales destinadas a turistas en la capital, que llegó a superar los 400 y ahora se estima que rondan los 250, según Adai, una asociación que integra a veinte establecimientos entre hoteles, hostales y hostels. «No deja de ser el piso de la abuela, sin ningún impuesto e ingresos limpios de polvo y paja. Sólo tienen que abrir la puerta y punto pelota», comenta Blanca Santamaría al definir la tipología de los pisos turísticos ilegales. «El Barrio Húmedo está sembrado de ellos. Sólo se ve que maletas rodando, ya no hay vecinos», asegura.

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Desde la Unión Hotelera de León, su portavoz, Manuel García, lamenta que estas viviendas turísticas «no cumplan con la Ley y supongan una competencia desleal tanto para la hotelería como para los propios apartamentos turísticos que cumplen con todos los requisitos». La proliferación de este tipo de alojamientos —subraya— «lo notamos, seguro; porque antes los turistas no tenían más remedio que acudir a los alojamientos hoteleros y ahora hay más posibilidades». De todas formas, recalca, «siempre que cumplan la ley veo razonable esta oferta, es lícita, así es la competencia; hay un tipo de cliente para cada tipo de alojamiento».