Diario de León

RETABLO LEONÉS

León hace medio siglo (II)

La plaza de San Marcelo, tan emblemática para los leoneses, también ha sufrido algún retoque para adaptar su estructura a las nuevas exigencias, pero obviamente, lo que más ha cambiado es el ambiente. Como casi nadie tenía coche,

Imagen de una procesión de Semana Santa en la Plaza de San Marcelo hace dos décadas

Imagen de una procesión de Semana Santa en la Plaza de San Marcelo hace dos décadas

Publicado por
Enrique Alonso Pérez Redacción - LEÓN.
León

Creado:

Actualizado:

De todas maneras, el decorado de la plaza, que revive con más fuerza en nuestros recuerdos, está vinculado, como siempre, a las personas. Aquel gallego, Ángel Vázquez, que con las avanzadas técnicas del «fotomatón», esperaba a su clientela en el recodo que hacía el Teatro Principal -hoy desaparecido- con el Ayuntamiento. Nuestras primeras fotos de carnet, para el examen de Ingreso, se deben a la habilidad de aquel hombre. Los taxis, manejados por los pioneros del volante alquilado, tenían su parada a la sombra del muro de San Marcelo, allí esperaban sus viajeros ocasionales, el señor Benigno, Piedad Álvarez -hija de la popular «Peñina» y primera taxista femenina de España-. Los señores Alba, Farto, Chiverto... y tantos otros que formaban nómina inseparable de la pequeña, pero entrañable historia de nuestra ciudad. Y en la acera de enfrente -dicho sea con el mayor de los respetos- esperaban también su particular clientela los limpiabotas; tan pródigos y serviciales, en aquellos años que se rendía un culto excesivo al puro escaparate, aunque fuese en detrimento de algún garbanzo que se burlaba a los resignados estómagos de posguerra. Entre estos virtuosos del brillo acharolado, nos vienen a la memoria algunos tan cualificados como el señor Fermín, aquel «medio hombre» que perdió ambas piernas en la contienda civil y tenía que valerse de las manos, apoyadas en unos tacos de madera para impulsar el cuerpo, cuyo muñón descansaba sobre una almohadilla de cuero. El «Fachas», que repartía la mayor parte de sus dividendos en la tasca más próxima, o el «Nasa», que cambió el oficio por el vendedor ambulante los días de mercado. Finalmente, el paisaje de la plaza se remataba con una nutrida representación de «clases pasivas», que sentaban sus reales en los bancos del jardín mientras que las palomas, con sus inquietos revoloteos, acudían al reclamo de las migajas que los niños administraban sabiamente para prolongar su picotera presencia. El Camino de Santiago La vinculación leonesa al Camino de Santiago, siempre tuvo unas fuertes connotaciones con nuestros primeros monumentos. De esta manera no es extraño que el 18 de agosto de 1951, con ocasión de la inauguración del restaurado puente de Hospital de Órbigo, fuésemos testigos de excepción en una simbólica peregrinación jacobea por tierras leonesas, cuyo punto de partida y recepción oficial de autoridades, fue precisamente el claustro de la catedral. Presidió el acto el ministro de Obras Públicas, al que «escoltaban» el Arzobispo de Granada, don Balbino Santos Olivera, natural de la villa de Hospital de Órbigo y don Luis Alonso Muñoyerro, arzobispo de Sión y leonés de las tierras de Luna, que por entonces ostentaba el pomposo título de vicario general castrense de los tres ejércitos. Nuestro inolvidable Odón Alonso, dirigió en esta ocasión el Orfeón de Educación y Descanso y la Orquesta de Cámara. Con este motivo, tuvimos la fortuna de escuchar a don Mariano Domínguez Berrueta una documentada conferencia sobre la Ruta Jacobea. Poco tiempo antes, con ocasión del traslado de la histórica y airosa Puerta de la Reina, desde su antigua ubicación -en el solar que hoy ocupa el Instituto Leonés de Cultura, casi enfrente de estas instalaciones- para la fachada de la Audiencia Provincial en 1950, presidida entonces por el ilustrísimo señor don Gonzalo Fernández Valladares, también don Mariano Berrueta se manifestaba de la manera siguiente: «Esta elegante portada ha sido lamentablemente trasladada de su sitio y embutida en la fachada de una nueva Audiencia. ¡Da pena verla!». Y hablando de monumentos perdidos o desvirtuados por su desafortunada ubicación, nos viene a la memoria el Instituto General y Técnico diseñado en el año 1917 por el arquitecto Cárdenas. El edificio, con pretensiones monumentales, alzaba su bella estructura pseudo-renacentista sobre el antiguo solar del «Rastro Viejo», no lejos de las paneras de la ciudad, que al ser derribado su solar fue ocupado por el controvertido edificio «Pallarés». Pero los leoneses de aquella evocadora década de los cincuenta, tenemos también clavada la espina de la desaparición de nuestro espectacular Hospicio Cuadrillero. Nosotros todavía alcanzamos a ver esta modélica institución, que en paz descanse, y recordamos con mucha simpatía, y quizá con nostalgia ajena, el quehacer cultural y de promoción hacia los internos, que allí se respiraba. Las enseñanzas elementales se impartían en las aulas del edificio y los alumnos, llamados beneméritos, salían del centro, en horas lectivas, para recibir la enseñanza secundaria en el Instituto General y Técnico. También podía llegar el alumnado con su propio esfuerzo, a alcanzar el grado de «distinguido», y mediante becas especiales, acceder al rango universitario.

tracking