El presidente de la Asociación Mundial de Historia de la Veterinaria clausuró las jornadas nacionales que se han celebrado en León y en las que han participado más de 60 profesionales
Tradición veterinaria
Las séptimas Jornadas Nacionales y el segundo Congreso Iberoa
El catedrático emérito Miguel Cordero del Campillo, durante su ponencia
Durante dos días León se ha convertido en el centro neurálgico de la historia de la veterinaria. Ponentes de toda España han hecho un repaso en profundidad sobre la albeitaría dentro de las séptimas jornadas nacionales y del segundo congreso iberoamericano. La intervención del catedrático emérito de la facultad de Veterinaria de León Miguel Cordero del Campillo llevaba por título Ciento cincuenta aniversario de veterinaria leonesa, en la que hizo un repaso sobre la evolución de esta facultad y la influencia que ha tenido en la sociedad leonesa, ya que la celebración del congreso y las jornadas coincide con la aniversario del nacimiento de esta escuela en León, en 1852. Miguel Cordero del Campillo remarca que el libro de actas que se publicará con las ponencias y los comunicados de este congreso ha dado como resultado «uno de los volúmenes más completos y hemos creado un corpus informativo de la historia de la veterinaria española». Cordero del Campillo, que fue catedrático en parasitología y enfermedades infecciosas, ha dedicado más de 60 años a esta facultad leonesa, a la que calificó como el «germen de la Universidad de León». Ha pasado por todos los cargos dentro de la jerarquía, desde alumno y decano de veterinaria hasta vicerrector y rector del campus. Conociendo la facultad desde dentro declaró que «la creación y el desarrollo de la actividad cultural de León se ha desarrollado en Veterinaria, sobre todo, a partir de disponer de un paraninfo en la sede de Papalaguinda». La importancia que tuvo la Facultad de Veterinaria en la creación de la Universidad de León Cordero del Campillo lo resume en las personalidades que participaron en ello, tres catedráticos de Veterinaria. Uno de los principales esfuerzos se dedicaron a conseguir una facultad de ciencias. Para ello, veterinaria tuvo que crear la plaza de profesor de Geología que era lo que faltaba para poder tener el curso de selectivo común, que se impuso después de la guerra. «De este modo, los leoneses que querían estudiar ciencias podían quedarse un año más en la ciudad», argumenta Cordero del Campillo como una de las contribuciones de Veterinaria a la sociedad leonesa. Después, tras una disputa con Oviedo, León consiguió crear la facultad de Biología. Esta fue una lucha constante que se consiguió en 1961 gracias al decano de Veterinaria Santos Ovejero y al que por aquel entonces era director general de Enseñanza Universitaria, Torcuato Fernández Miranda. De este modo comenzó a gestarse la Universidad de León junto con Comercio y Minas. El catedrático emérito destaca sobre todo la importancia que ha tenido la veterinaria en el desarrollo de la sociedad. «Hay que recordar que los zoólogos, por ejemplo, también son veterinarios», remarcó. A todo esto añade: «Los primeros que hicimos reproducción artificial fuimos los veterinarios. La primera criatura clónica ha sido una oveja». Pero los cambios que ha sufrido esta carrera, influenciada por la evolución de la sociedad, tampoco quedan a un lado. La mecanización sustituyó la fuerza animal y la veterinaria «rural» cada vez tiene menos fuerza ante la «invasión del mundo alimentario, con los controles sanitarios y la investigación y la importancia que cada vez más están teniendo los animales de compañía.