Diario de León

El último trago del Porrones

El mítico establecimiento del entorno de Pendón de Baeza cierra sus puertas después de 47 años de atención a clientes y amigos; escenario de multitud de anécdotas, con él se va una parte de la historia de León

Carlos cerró el Mesón Valdevimbre después de 47 años de historia de León. FERNANDO OTERO

Carlos cerró el Mesón Valdevimbre después de 47 años de historia de León. FERNANDO OTERO

Miguel Ángel Zamora
León

Creado:

Actualizado:

Por mesón Valdevimbre, a lo mejor no mucha gente lo conoce. Por El Porrones, León entero. La ciudad no llora por la despedida de uno de sus establecimientos míticos, más en el arte del beber que en el del comercio, porque Carlos y Luisa no se van.

Se quedan en los corazones de tantos y tantos clientes como han pasado durante 47 años por la casa, en perfecta convivencia con los establecimientos del resto de la familia «que cuando éramos pequeños, salíamos del colegio deberíamos a trabajar aquí, porque ya sabíamos que era lo que nos tocaba», recuerda el cabeza visible de la familia.

Aún lado, el jerezano Kiko, enfundada la camiseta del Atlético de Madrid, dedica una de las postales que adornan el mural principal de la casa. Es justo al lado del retrato de familia de La Puente, Castro y de la 14ª hazaña del glorioso Real Madrid, que linda con carteles de la cecina y la feria del chivo de Vegacervera o con multitud de artilugios, como lo que un día fue una radio y ahora parece un reclamo más.

Toma su nombre de los dos porrones que jalonaban el acceso principal de la casa, el mismo que lucía enhiesto bajo el cartel donde se anunciaba la presencia del local.

Multitud de anécdotas se lazan en la boca de la dirección de la casa, que siempre se ha distinguido por la discreción y que la mantiene en el día del último. Adiós: « hay cosas que tienen que quedar aquí dentro, pero que se han sabido fuera «.

Casi medio siglo de vida terminó este viernes «porque la vida es para vivirla y porque tampoco se puede estar aquí permanentemente. También hay que disfrutar un poco del resto de la familia y de las cosas que de verdad valen la pena.

«Entre ellas, una clientela fiel que ha sabido trasladarse, siguiendo la estela de la familia y de los otros tres negocios, ubicados en las zonas aledañas.

Paralela a la calle Pendón de Baeza, la vida se pone perpendicular desde hoy para El Porrones, un templo de la hostelería que inexorable de pasar el tiempo y como se viene tan callando esa otra parte de la vida en la que llega el momento de pasar revista a todos los recuerdos y bajar de las vitrinas, los trofeos etéreos que dejaron los amigos con el pasar de los años.

tracking