Diario de León

El legado de Valentín Pérez

Un abarrotado Paraninfo de Veterinaria brindó un sentido homenaje al catedrático fallecido

Paraninfo de Veterinaria, durante el homenaje a Valentín Pérez

Paraninfo de Veterinaria, durante el homenaje a Valentín Pérezule 

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Compañeros, estudiantes y amigos arroparon a la familia del catedrático de Anatomía Patológica de la ULE, fallecido el pasado mes de agosto, durante un acto en el que se hizo entrega simbólica de la Medalla de Oro de la Universidad de León.

Nadie presidió el acto porque de haberlo hecho alguien hubiera sido él, aunque no le gustara nunca ser protagonista de nada ni ensalzarse. Es más, como dijeron sus amigos "si estuviera aquí se habría sentado en esa esquina y con la cabeza agachada”. La familia de Valentín Pérez sintió el cariño y admiración que le profesaban compañeros, profesores y amigos al catedrático de Anatomía Patológica durante el homenaje que la Facultad de Veterinaria celebró el pasado viernes en el Paraninfo. Allí su madre, sus hermanos y sobrinos quedaron asombrados del afecto y estima que le tenían, de su valía profesional y de la pena compartida desde la pérdida repentina de Valentín Pérez el pasado 7 de agosto.

Ante un Paraninfo abarrotado, sus colegas del Departamento de Sanidad Animal, Miguel Fernández y Miguel Fuertes se encargaron de presentar a algunas de las personas que formaron parte de la trayectoria vital de Valentín Pérez y con las que se desvelaron anécdotas, curiosidades, convicciones profesionales y sobre todo, palabras de gran admiración hacia el incansable investigador experto en rumiantes y entusiasta de la docencia.

Juan José Badiola, profesor de Valentín Pérez en sus años en la Universidad de Zaragoza y codirector de su tesis doctoral, recordó su compañerismo y solidaridad “era un hombre que nunca tuvo una actitud oportunista, un hombre humilde con un expediente académico impresionante, y que nunca se ensalzaba, eso lo teníamos que hacer nosotros al hablar de él”.

También Rosa Bolea Bailo, estudiante que coincidió con Valentín Pérez en Zaragoza y hoy vicerrectora de Política Científica de la Universidad de Zaragoza, recaló en su humildad al recordar a su amigo. “Nos enseñó mucha Anatomía Patológica, pero sobre todo mucha humanidad, fue un faro en la profesión, un referente en Patología dentro y fuera de España, pero sobre todo un amigo con mayúsculas” señaló al tiempo que concluyó emocionada “la humildad te hacía inmenso, más grande aún, espero que lo que sembraste permanezca para siempre”.

El componente humano volvió a focalizar el recuerdo en las palabras de Natalia Elguezabal, científica del Instituto Vasco de Investigación y Desarrollo Agrario (NEIKER-BRTA) y estrecha colaboradora de Valentín Pérez los últimos doce años. “Era uno de los patólogos veterinarios de más reconocimiento a nivel mundial y su humanidad lo hacía un hombre completo como investigador y como persona. No vivía de las rentas y quería que sus estudiantes tuvieran una enseñanza de calidad”.

Y fue precisamente uno de sus alumnos, Alonso García Matía que concluye este año su Trabajo Fin de Grado, quien inició su presentación mientras Miguel Fuertes repartía caramelos entre el público asistente “porque eso es lo que hacía él al terminar las clases, era su manera de reconocernos el esfuerzo y participación en el aula, unas clases que aunque fueran a media tarde de un viernes, eran superentretenidas y hacía que te sintieras un afortunado en las prácticas en el laboratorio de necropsias”.

Aunque no pudo asistir al homenaje, Karen Stevenson, científica del MOREDUN Research Institute de Edimburgo, colaboradora de Valentín Pérez envió una carta que leyó Miguel Fuertes en la que decía que el catedrático de la ULE “fue inspirador, un investigador muy respetado en el mundo científico y un excelente maestro que dio mucho a tanta gente que me siento privilegiada de haber estado cerca de él”.

Idoia Pernía, Arancha Caballero y María Somoano, alumnas de Valentín Pérez que se convirtieron, con los años, en amigas del catedrático, subieron juntas al estrado para recordar entre risas y lágrimas que “no era amigo de estos actos, pero sí lo era de sus amigos y por eso este acto se lo merece. Su legado permanecerá en el corazón de todos los que le conocimos”. Otro amigo, Julio Benavides, uno de sus discípulos y hoy director del centro en León del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, señaló que Valentín Pérez “fue mucho más que un profesor, un mentor y un buen amigo. Todo lo que soy se lo debo a él profesional y personalmente”.

El broche al acto llegó de la mano del rector de la ULE, Juan Francisco García Marín, codirector con Badiola de la tesis doctoral de Valentín Pérez, que tras destacar “los méritos excepcionales y la excelencia como investigador”, entregó de forma simbólica la Medalla de Oro de la Universidad de León a la familia de Valentín Pérez, ya que la entrega oficial se hará en el transcurso del acto de la Festividad de San Isidoro. Sus hermanos, Rafael y Arrate recogieron la distinción ante un extenso y sentido aplauso de reconocimiento al querido profesor. Su hermano quiso agradecer a todos el homenaje “porque a nivel profesional nos estáis dejando asombrados, ha dejado gente muy querida, gracias siempre”, y sus sobrinos, Esteban y Cristina cerraron el acto señalando que “fue un gran tío, hijo y hermano que cuando le preguntabas nunca nos contaba lo que hacía para no dar más importancia a aquello que hacía con normalidad”.

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