Con coste cero para el usuario y mejor adherencia terapéutica
El tratamiento con Inclisirán tiene una ventaja añadida y es que los plazos para su administración facilitan el seguimiento de los pacientes. Inicialmente se pincha a los tres meses y después ya son dosis cada seis meses. El cardiólogo Abel García del Egido explica que esos tiempos «nos permitirán hacer visitas al paciente cada medio año para controlarle todos los factores de riesgo, cerciorarnos de que sigue tomando la medicación y que el colesterol está controlado». Opina que es una buena estrategia de continuidad asistencial «que favorece la adherencia terapéutica porque no depende de que el paciente se olvide o no de tomar el medicamento». También resalta que al haber sido aprobado su uso en la Sanidad pública el coste es «cero» para los usuarios y se trata de un tratamiento que cuesta varios miles de euros.
León destaca por un mejor control del colesterol de la población frente a otras provincias de España, según certifica García. Y España va por delante en esa vigilancia que el grueso de países de la UE. Se sabe que el 71,3% de los pacientes atendidos en los servicios de Cardiología y el 40% de los de primaria tiene la tensión elevada; que uno de cada dos adultos se trata el colesterol alto, un 36% sufre sobrepeso y un 35% de hombres son sedentarios.