un bronce histórico
El sonido de León llega de La Froilana
Entre Josefinas, Sardineras y Pascualejas, la campana mayor de la diócesis homenajea en su nombre a San Froilán, pesa 2.241 kilos y resuena desde la Torre Norte de la Catedral a 65 metros
Cobijada por una pirámide octogonal de 32 hileras de piedra y bien colgada en un colosal armazón de negrillos junto a otras doce campanas, La Froilana marca el sonido de León. Poco estudiada y poco conocida, esta pieza de 2.241 kilos de peso ostenta el récord de ser la de mayor tamaño de toda la diócesis.
Y no es para menos, porque en su nombre homenajea al santo eremita del siglo IX que sostuvo en su boca carbones ardientes para ganar la autoridad de predicar. Ese santo, Froilán, que provoca la romería multitudinaria y más querida de la provincia cada 5 de octubre en La Virgen del Camino. El que eligió el silencio pero siempre encontró el bullicio de sus fieles, que llegaron a auparle al cargo de obispo de León por aclamación popular el día de Pentecostés del año 900.
No se sabe desde qué fecha repica La Froilana para llamar a misa a los leoneses desde la Torre Norte de la Catedral. Pero sí que la Torre de 65 metros se elevó al cielo en el siglo XIII y que la pieza se fundió en bronce en 1794 con el obispo Cayetano Cuadrillero y en 1929, en tiempos de José Alvarez Miranda. Quizás ahí ganó peso, altura del borde al hombro hasta el metro veinte y anchura para alcanzar un diámetro de 1,57 metros. Medidas que la convierten en una campana especial que además posee una epigrafía más compleja, menos industrial.
Profusamente decorada, en la parte superior conocida como medio pie muestra la inscripción que invoca a su padrino: «Froilán, ruega por nosotros». Debajo y en dos líneas se grabaron las dos refundiciones a las que fue sometida, los años y el nombre de los obispos, y en el medio destaca a un lado un crucifijo y al otro la marca de fábrica José Cabrillo Mayor, con el escudo de España y la coletilla proveedor de la Real Casa en Salamanca.
Los motores eléctricos acabaron con la magia de los toques a mano de La Froilana, pero evitaron los sudores que acarrea subir a verla pisando 151 peldaños a través de una retorcida escalera de caracol. Como toda campana eclesiástica que se precie, La Froilana ascendió a la bóveda de la Torre Norte de la Catedral leonesa tras superar un ritual de lavado, exorcismo y bendición donde San Froilán la apadrinó y le dio el nombre, según recoge la revista Catedralicia.
Su casa, desde donde seguramente paró cada noche del 31 de enero al pedrisco como protección de las cosechas con su son de «Tente nube, tente tú, que Dios puede más que tú», posee 25 metros cuadrados y diez de altura con dos filas de ventanales en cada punto cardinal. Curiosamente, para evitar el deterioro de las aves, se han cerrado sus huecos con una cuadrícula de metal casi imperceptible al ojo humano. Las campanas menores se asoman por parejas a las troneras de la torre, Las Josefinas en la cara este, Las Pascualejas en la sur y Las Sardineras en la norte. Y por encima, sus mayores en cada esquina, La Dominga (con una base de 120 centímetros), La Trinidad (de 128), La María (de 142 centímetros) y La Froilana con sus 157 centímetros. En el centro, el aguijón llamado El Ángel (1 metro), entre La Doncella y La Graciosa, ambas de 114.
Las campanas eclesiásticas no sólo eran bendecidas antes de izarse al campanario con un complejo sistema de poleas, sino que cada una recibía un nombre y un padrinaje durante un ritual que incluía el lavado y exorcismo de la pieza. Las cuatro grandes campanas mayores que se sitúan en cada esquina de la Torre Norte se llaman La Dominga, La Trinidad, La María y La Froilana. El cimbalillo o aguijón del centro se denomina El Ángel y las dos a ambos lados La Doncella y La Graciosa.
La Catedral de León dispone de tres torres de campanas, la Norte de 65 metros y del siglo XIII, la Sur de 68 metros y otra en un arbotante de la fachada Norte para avisar a los canónigos. Ambas espigadas y majestuosas porque necesitaban ser vistas desde lejos y su gran altura sirve para propagar el sonido. Los campanarios de León presentan sin embargo dos características poco usuales. Albergan las campanas más graves y pesadas en la parte superior y las más agudas y pequeñas en la parte inferior. Las trece campanas litúrgicas se concentran en la Torre Norte, ya que la Sur se concluyó un siglo después y no dispuso de campanas hasta que se instalaron las dos que hacen sonar el reloj que las adorna desde 1788, según la revista Catedralicia. Sus toques están automatizado.