Comenzó como un laboratorio experimental dependiente de Madrid pero ya tiene entidad como centro

Diez ingenieros lanzan al Inta de Cuadros a ser referente en ensayos con hidrógeno

Defensa cedió en 2014 las instalaciones del antiguo polvorín al instituto público de investigación
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​Editorial
: El valor añadido que León aporta al Inta

Una prueba realizada por Suiza en León con hidrógeno. DL

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A. calvo
León

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Han pasado diez años desde que Defensa cedió al Instituto Nacional de Técnicas Aeroespaciales (Inta) el polvorín de Cuadros. Diez años en los que este singular espacio se ha adaptado para convertirse en un espacio dedicado a la investigación y que ha pasado de ser un laboratorio de ensayos dependiente de Madrid a convertirse en un Centro de Ensayos Ambientales Especiales con entidad propia dentro del organismo público.

Las especiales características de sus laboratorios, consecuencia de la transformación de los antiguos polvorines por lo que ahora se les conoce como búnkeres, han convertido a Cuadros en un centro referente a nivel nacional en los ensayos destructivos de hidrógeno, tanto es así que acoge pruebas de empresas internacionales que se desplazan hasta León para poner a prueba la resistencia de sus modelos, muchos de ellos vinculados a la aviación. Pero más allá del hidrógeno, que centra gran parte de la actividad del centro de ensayos, en el antiguo polvorín se realizan «ensayos clasificados» para los sectores de Defensa y aeroespacial. Las características de las instalaciones aportan seguridad a los proyectos más delicados, lo que confiere al laboratorio de Cuadros un gran valor en relación a las pruebas con explosivos o con el hidrógeno.

El laboratorio experimental comenzó con un trabajador fijo y con ingenieros que se desplazaban desde Madrid para hacer ensayos puntuales. En estos años, junto con el personal de apoyo o seguridad, en Cuadros trabajan una decena de ingenieros y técnicos de laboratorio asentados en León, e incluso egresados de la Universidad de León, con la que el Inta tiene una estrecha relación a través de un convenio, que no sólo vincula a las instalaciones leonesas, también al resto que el instituto tiene repartidas por todo el país. El personal está integrado tanto por personal civil como militar.

La ubicación en León también ha sido clave para el aterrizaje en la Base Militar Conde de Gazola de la nueva unidad drones de la UME, pendiente aún de creación, y el Ministerio de Defensa también lo considera un pilar para el desarrollo de su corredor que corre paralelo a la Ruta de la Plata y que busca la interconexión de empresas y bases militares. Ambos proyectos están impulsados por la secretaria de Estado de Defensa, la leonesa Amparo Valcarce, quien además es presidenta del Inta, ya que este organismo depende jerárquicamente del Ministerio de Defensa.

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La dirección general del Inta acaba de adjudicar la adecuación de los accesos al Centro de Ensayos Ambientales Especiales para seguir potenciando este centro y asegurar el uso de explosivos en estas instalaciones, ya que el actual trazado no permite el giro de grandes camiones que transportan el hidrógeno para los experimentos y el desgaste del asfaltado puede afectar «a los delicados» equipos que se trasladan a estas instalaciones enmarcadas en un paraje natural de monte bajo con más de 155 hectáreas de terreno. Aunque la cesión de las instalaciones de Defensa al Inta se realizó en 2014, no fue hasta 2020 cuando se formalizó el traspaso. Una inversión inicial de más de cuatro millones de euros permitió adaptar las instalaciones a su nuevo cometido con equipos punteros y que en estos últimos diez años se ha convertido en un referente a nivel nacional .