Diario de León

Mandatario tras mandatario, el operador ferroviario ha dilatado un proyecto de rescate de 50 millones

Los talleres de Renfe alcanzan el octavo presidente sin avanzar con el traslado

El proyecto abarca ya dos décadas de retraso para lograr la esperada mudanza a Torneros

Vista exterior del taller de motor en La Sal.

Vista exterior del taller de motor en La Sal.ramiro

Luis Urdiales
León

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La gran cuenta pendiente de Renfe con León se localiza en el propósito de rehabilitar los talleres, las bases de mantenimiento,; levantar el perfil industrial de la compañía. El propósito se quedó en anhelo después de ser un proyecto, con cifras, letras y papel oficial, que formaba parte de la cabeza motriz de una operación que iba a terminar en el gran polígono ferroviario al sur de la capital leonesa, motriz también de Toneros. Todo fue humo. Desde que se planteó la operación, con el cálculo de 50 millones de euros por delante, han pasado hasta siete presidentes por el despacho ejecutivo de la operadora pública del ferrocarril español. Acaba de llegar el octavo, y los talleres de León siguen en el mismo punto que cuando se dibujó aquel boceto de futuro que iba a satisfacer dos necesidades de golpe: modernizar las instalaciones y actualizar la línea de reparación y mantenimiento para garantizar su competitividad y la carga de trabajo a medio y largo plazo, con capacidad para reparar y mantener el material puntero del que dispone la empresa, de la caja de la alta velocidad, sobre todo. El relevo de las altas esferas de Renfe recuerda las penurias por las que atraviesan desde hace dos décadas las instalaciones de los talleres ferroviarios de León, antes de referencia, a la par que el nudo del ferrocarril en el que descollaban. Más de dos décadas y ocho presidentes en la compañía de trenes después, las instalaciones de material y motor describen una curva de declive; pérdida de puestos de trabajo, pérdida de cualificación, pérdida de carga de tarea, pérdida de referencias sobre el catálogo del nuevo parque móvil de la empresa que circula por las vías españolas. En el proceso, sólo se cuentan paliativos; una intervención urgente para evitar que colapsara la cubierta de una de las naves; paradas programadas para restañar los daños de un incendio, recorte de personal, y un fondo de pantalla ante las instalaciones que asemeja más una zona de desguace que un asentamiento industrial. Esa cuenta abierta del traslado de los talleres de Renfe saluda al recambio en la presidencia en la compañía, con la confianza taladrada y sin expectativas de que el recambio suponga un avance en los trámites; el terreno en la ribera baja del Bernesga, el plan de mudanza, el proyecto de rescate. En el segundo puesto de la demora no encuentran rival las unidades del tren de Feve que puede operar en la vía de ancho métrico y acabar con el exilio de trece años en el apeadero de la Asunción. También, con escasas perspectivas de confianza en que la central de compras de la compañía acierte esta vez con la fórmula.

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