Diario de León

El cortejo salió a la calle pese a las inclemencias

Mi pez os dejo, mi pez os doy

El popular ‘Entierro de la sardina’ pone fin a los Carnavales, con un desfile pasado también por agua

La popular sardina, antes de su entierro peculiar.

La popular sardina, antes de su entierro peculiar.ANGELOPEZ

Miguel Ángel Zamora
León

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Habían estado lloviendo gatos y ratas, que dirían los ingleses. Toda la mañana. Tanto que más que entierro de la sardina, amenazaba con resurrección. Pero la tarde quiso respetar y la cofradía del Santo Paraguas no debutará hasta la Semana Santa. Cuarenta días son.

Las actividades carnavaletras pusieron fin ayer a cinco días de antruejos y disfraces. Lo hicieron con el desfile más irreverente de la cita con Don Carnal y a la vez que se abría paso Doña Cuaresma. León no es Brasil precisamente con estos termómetros y es tierra poco dada al destape.

La vuelta al mundo leonés empezó en San Marcelo y en San Marcelo acabó. Antes la comitiva tenía previsto pasar por la calle Ancha, el Cid, San Martín y una parte del Húmedo. A duras penas porque las negras nubes que amenazaban la noche llegaron a descargar a ratos. Hubo quien ya pronosticó lo del agua antes de comenzar el asunto. Lo del «Miércoles de Cenizo», ya se sabe.

El desfile estuvo encabezado por el obispo, el monaguillo y el fiscal, acompañado de plañideras y la Zafarronada Omañesa de Riello,queu transitaron por las calles de la ciudad para llevar a la querida sardina hasta su trágico final en la hoguera. Descanse en pez. La Federación de Asociaciones de Vecinos echó el resto.

A la calle se echaron los curiosos (pocos) que a la misma hora apuntaba fútbol de Champions y hay tradiciones que pesan un poco más que otras.

Habían estado lloviendo gatos y ratas, que dirían los ingleses. Toda la mañana. Tanto que más que entierro de la sardina, amenazaba con resurrección. Pero la tarde quiso respetar y la cofradía del Santo Paraguas no debutará hasta la Semana Santa. Cuarenta días son.

Las actividades carnavaleras pusieron fin ayer a cinco días de antruejos y disfraces. Lo hicieron con el desfile más irreverente de la cita con Don Carnal y a la vez que se abría paso Doña Cuaresma. León no es Brasil precisamente con estos termómetros y es tierra poco dada al destape.

La vuelta al mundo leonés empezó en San Marcelo y en San Marcelo acabó. Antes la comitiva tenía previsto pasar por la calle Ancha, el Cid, San Martín y una parte del Húmedo. A duras penas porque las negras nubes que amenazaban la noche llegaron a descargar a ratos. Hubo quien ya pronosticó lo del agua antes de comenzar el asunto. Lo del «Miércoles de Cenizo», ya se sabe.

El desfile estuvo encabezado por el obispo, el monaguillo y el fiscal, acompañado de plañideras y la Zafarronada Omañesa de Riello, que transitaron por las calles de la ciudad para llevar a la querida sardina hasta su trágico final en la hoguera. Descanse en pez. La Federación de Asociaciones de Vecinos echó el resto.

A la calle se echaron los curiosos (pocos) que a la misma hora apuntaba fútbol de Champions. El caso es pasarlo bien. La vida son dos raspas.

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