Una maniobra de más condiciona el acceso por ferrocarril a Villadangos

Inversiones y cambios de sentido sortean el lastre del ramal en una dirección
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​Editorial: Ramal ferroviario pleno a Villadangos

Locomotoras en el haz de vías del interior de Villadangos.dl

León

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Quedan esquinas sin rematar en el gran edificio del ramal ferroviario de Villadangos, que ya está en el catálogo de los grandes avances estructurales de León en los últimos años. Esas esquinas obligan a maniobras extra en el manejo de las composiciones al polígono.

La maniobra extra de los trenes, en un sistema de acceso condicionado. La primera excepción, para los trenes que transitan por este apéndice es el cambio de sentido, que repercute de forma directa en aquellas composiciones que parten de este enclave industrial en dirección al oeste, cuando tienen por dirección Astorga, con los ojos de la ruta puestos en los puertos de la costa atlántica; deben acometer ese trayecto con el recorrido extra en dirección a León, para corregir el trayecto y recuperar la ruta definitiva tras acometer la inversión. Los cargueros que parten con destino al este, con sentido de la marcha a León no precisan de ese requisito extra en el manejo.

Las entradas se filtran con algunas excepciones también para el manejo de la carga con destino a la acería que ha puesto en marcha este revolucionario sistema de logística, que le da un plus de competitividad al polígono leonés. Los trenes que proceden desde León con máquina diésel o de tracción eléctrica emplean la última de las vías dependientes de la estación de Villadangos; acceso directo, aunque con la motriz eléctrica deben estacionar en las vías centrales del haz de clasificación que se ha levantado en el interior del polígono, donde una máquina diésel entra en juego para mover el convoy a la zona de descarga. Por eso resulta poco habitual encontrarse alguna locomotora de tracción eléctrica en este proceso; por eso, es habitual ver máquinas destinadas al remolque, que completan las gestiones de las maniobras adicionales para cerrar el círculo de descarga; también, para armar las composiciones de salida con cargas de producto desde el interior de las factorías. Algunas de las alegaciones presentadas al proyecto de construcción que guio la obra del ramal se referían precisamente a esos condicionantes del cierre de triángulo en los soportes de acceso al polígono desde la vía principal León-Vigo.

También llamada a convertirse en una arteria principal para el concepto de conectividad que explota el corredor atlántico, en sus ramales del noroeste, aún sin desarrollar, y sin visos inmediatos de refuerzo o reforma. La amplitud de miras en el negocio que sustenta desde el verano pasado la demanda de mercancía ferroviaria en el polígono de Villadangos invita a mejorar el esquema de salida, para igualar las condiciones de fluidez que tiene el ramal que engancha a la vía de referencia cuando se trata del acceso de los trenes que circulan desde León hacia Villadangos.

El apartadero de Villadangos funcionó como alternativa hasta la entrada en servicio del ramal, uno de los condicionantes que impulsaron el asentamiento en la zona de la factoría acerera del grupo NSR, que cubre el hueco dejado por la huida de Vestas desde hace ocho años, y ha elevado las perspectivas de negocio de este enclave industrial leonés donde trabaja bajo la marca Coated León Solutions y en donde marca el perfil del enclave y ha modificado de forma sustancial el escaparate del entorno. De todo el entorno, porque es inevitable ya toparse con las estructuras que ha añadido a las condiciones de movilidad en la zona, además de este ramal ferroviario que salta la autopista y la carretera nacional, en el meollo de la actividad manufacturera actual de la provincia leonesa.

Coated León prevé mover 400.000 toneladas de acero en este año 2025, que es la cifra que da relevancia al tráfico ferroviario que se concentrará durante este ejercicio en la zona; y lo que motiva la afluencia de circulación ferroviaria de mercancías a este punto, lo que le convierte en el mayor referencia de esta actividad de transporte en la provincia leonesa. Es fácil de comprobar con el bullicio ferroviario que concurre en el entorno. El ramal es una estructura fruto de la colaboración público-privada y también de la Junta de Castilla y León y el Gobierno central que han aportado un total de 20,5 millones de euros, 16 de ellos procedentes de fondos estatales. También, de un empuje e iniciativa empresarial que concita la unión en torno a Villadangos Intermodal, que ampara la transformación que ha experimentado este enclave del alto páramo especialmente en los últimos cinco años.

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Hoy, Villadangos sale en el mapa español de las mercancías ferroviarias, con procedencias y destinos con la holgura territorial que oscila entre Bilbao y Sevilla, Trasona y Portugal, Aranda, Vigo o Valencia. Enclave boyante, pese al exceso de maniobra.