Los forenses se enzarzan en el caso del asesinato de la anciana en la residencia municipal

La  procesada no declarará hasta mañana a la vista de la prolongadísima extensión de la prueba pericial de la matinal de hoy

La sala acoge hoy numeroso público para presenciar la vista.MÁZ

León

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La acusada del asesinato de una anciana de 98 años en la Residencia Municipal 'Virgen del Camino' ubicada en el barrio de San Mamés, no declarará hoy y su testimonio se retrasará hasta mañana viernes, a la vista de la prolongadísima extensión de la sesión de hoy.

La investigada pondrá mañana el cierre a la vista oral del juicio, que se inició el lunes en la Audiencia Provincial y que finalizará este viernes con la lectura de las conclusiones del Ministerio Fiscal y de la defensa. La acusación pública exige la pena de prisión permanente revisable para la imputada.

A la auxiliar de enfermería se la considera responsable de la muerte de una mujer que estaba ingresada en el centro y con la que había tenido un altercado. Como quiera que la dirección del establecimiento mandó a la trabajadora a su casa, el fiscal cree que en venganza le aplicó una jeringuilla de insulina que resultó letal. La defensa lo niega y recuerda que la víctima no falleció hasta 17 días después.

Los peritos forenses coparon el grueso de la mañana. Apreciaron signos compatibles con una agresión en el cuerpo de la víctima, pese a que el médico de Urgencias no encontró ninguna. "A veces las evidencias tardan unas horas", explicó el doctor Alija, portavoz del trabajo realizado también por Daniel Bóveda y Alba Gómez. Encontraron señales de que la víctima había recibido cuatro pinchazos en el muslo izquierdo como realizados con una jeringuilla:  "Lo hizo alguien que tenía preparación. No se aplican tratamientos en el interior de un muslo". Eran compatibles con la teoría de la insulina que maneja el fiscal. "No eran picaduras de insectos". 

La víctima entró en el Hospital "en coma 3", casi el nivel más bajo "y provocado hacía horas por una entrada de insulina ocho veces superior a lo normal". La autopsia reveló que la muerte no se debió a una lesión, sino a una disfunción "derivada de una hipoglucemia que podemos afirmar rotundamente que se debió a una alta dosis de insulina introducida en el cuerpo desde fuera y que generó un daño neuronal irreversible". La inyección "que solo podía ser de una insulina lenta" tuvo que practicarse "no menos seis horas antes" de su llegada a Urgencias. 

Alija, en su habitual tono didáctico, explicó al jurado cómo se usa un 'boli' de insulina y lo fácil que es aplicar "una dosis letal" en apenas unos segundos. La acusada siguió con atención la reconstrucción de la maniobra. No hubo un solo gesto de expresión en su cara.

Según él, no pudo deberse la muerte al coronavirus. La PCR practicada a la paciente a su llegada al Hospital descarta esa opción. También quedó rechazada como causa del fallecimiento una infección de orina. Igualmente negaron los forenses que episodios de diabetes previos de la víctima pudieran haber tenido una deriva fatal. "Si supéramos con certeza absoluta la causa y la hora exactas de la muerte, seguro que nadie estaríamos aquí", ironizó el genial forense. 

Cuestionado por la defensa sobre la ausencia de marcas después de un pinchazo de este tipo, Alija no dudó en inyectarse en su propia mano un 'boli' de insulina vacío y mostró al jurado y a la presidenta del Tribunal las marcas. "Ahí lo tienen", dijo mientras se secaba las gotitas de sangre.

Un perito de parte propuesto por la defensa rechazó que la causa de la muerte de la víctima fuera una hipoglucemia. Preguntado entonces por cuál fue el motivo del fallecimiento, respondió: "Es muy difícil saberlo". La presidenta le recriminó por dos veces la falta de respeto al fiscal en sus contestaciones.

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Había abierto la mañana una sobrina de la víctima. "No quiero sacar nada de esto, solo pido que se haga justicia".