Primaria afianza la unidad de heridas complejas como referente nacional
Logra la difícil acreditación del grupo Gneaupp, que avala la pericia en el abordaje de úlceras y su fama atrae a enfermeras residentes desde Canarias, Asturias, Vitoria y Murcia
Un paciente es monitorizado en la unidad de heridas complejas ubicadas en el centro de salud de El Ejido.
Atención Primaria afianza su pionera unidad funcional de heridas complejas que puso en marcha en 2020 y que ya ha tratado a 530 pacientes. Y lo logra tras el espaldarazo del Grupo Nacional para el Estudio y Asesoramiento en Úlceras por Presión y Heridas Crónicas (Gneaupp), que le ha concedido su importante acreditación tras múltiples auditorias a la labor que lidera la enfermera María Jesús Pérez desde el centro de salud de El Ejido, con apoyo de las también enfermeras Natalia Álvarez (del ambulatorio de La Palomera) y Elena García (desde el centro de salud de La Bañeza).
Ana Rivero, Charo Viloria, María Jesús Pérez, Natalia Álvarez y la EIR Sara Contreras.
Dicen que cada herida es única en su tipo según la persona que la padezca, su estado de salud y sus hábitos de vida. Y para las lesiones rebeldes, que persisten, no cicatrizan, se abren y causan dolor e incomodidad, estas enfermeras de práctica avanzada bucean en el origen (etiología) de la llaga para dar una respuesta más eficaz y tratarla con éxito. Disponen de un aparato, transportable e inalámbrico, que ha permitido dar un salto cualitativo en la valoración de enfermos que no estaban totalmente catalogados, al servir de indicador de la enfermedad arterial periférica, una dolencia cardiovascular con una alta tasa de mortalidad. El dispositivo mide ese riesgo arterial de manera automática en un minuto y da pistas para «saber si es adecuado o no tratar a ese paciente con un vendaje, con compresión, recurriendo a determinados productos o el grado de necesidad de derivarlo al Hospital», explica la directora de Enfermería de Atención Primaria, Ana Rivero. Antes, la medición tradicional con el ultrasonido doppler era larga y complicada. De los 530 casos que han manejado, la mayoría son de patologías venosas (80%) y muchos de personas mayores, pero no solo. Por eso la unidad, en la que colaboran médicos, nutricionistas, fisios y auxiliares, «busca aliviar a los pacientes, mejorar su calidad de vida con la búsqueda de nuevas técnicas y medicinas desde un abordaje en su conjunto y con la telegestión y la enseñanza del autocuidado, se incide en un menor número de visitas al centro de salud y también al Hospital», matiza la gerente de Primaria, Charo Viloria. Pérez lo explica con un ejemplo. «Si eres un paciente de Pola de Gordón y dependes de mí en El Ejido como centro de salud de referencia para tu herida, a través de la pantalla tú puedes acuri a tu centro más cercano de Cuenca del Bernesga, nos citamos en un horario y veo cómo evoluciona para decidir la pauta y los cuidados que requiere en ese seguimiento. Con ello ahorramos desplazamientos a León y molestias». En la unidad se establece «un triaje de gravedad antes de derivar al Complejo Asistencial a un herido. Primero se le intenta curar en la medida de lo posible, se valora y se le realiza un estudio que aporta muchos datos al especialista y se ve si surgen síntomas de alarma por comorbilidades del paciente», precisan. Pérez remarca que en el tratamiento de las llagas crónicas lo frecuente no era abordarlas yendo a la causa y por eso se perpetuaban. En la unidad, se intenta romper esa rueda en que esas heridas complicadas que no evolucionaban de forma favorable llevaban a los afectados a un ciclo de antibióticos, ingresos hospitalarios, consultas de un especialista a otro e incomodidades. «Todo ese trajín se evita». En ese sentido, están orgullosas de un señor que ya supera los 90 años y su herida, tras 30 años, «ha cicatrizado».
Por eso investigar el origen de la lesión es una de las principales funciones de la unidad de referencia en el cuidado de heridas, gracias a lo cual «se soluciona un altísimo porcentaje y, además, al paciente solo lo lleva un profesional y evita ser derivado de un especialista a otro y quedar en tierra de nadie». Su fama ha favorecido que enfermeras de Canarias, Murcia, Vitoria y Asturias soliciten efectuar su rotación como EIR en la unidad.