La acusada de la burundanga: "Soy una subnormal y no tengo conciencia pero no robé el dinero a la familia, sabían para qué me lo daban"
La procesada reconoce que nunca tuvo cáncer: "Era una excusa que a ellos les venía bien también", dice; "La idea de usar burundanga la saqué de 'La que se avecina' asegura"; la fiscal eleva ahora la pena propuesta por encima de los 25 años

La acusada, a su llegada a la Audiencia.
La acusada de usar burundanga ha asegurado que la familia que le prestó 200.000 euros sabía que no eran para sufragar un tratamiento contra el cáncer: "Soy una subnormal y no tengo conciencia, pero ellos sabían a qué me dedicaba y les venía bien".
El Ministerio Fiscal ha triplicado la pena que solicitaba por cada delito de lesiones y de un año que proponía por los casos principales, ha pasado a tres años, con lo cual el cómputo se eleva por encima de los 25 años, aunque la potestad corresponderá a los magistrados.
"Yo tuve una adicción al juego durante los años 2017 y 2019, jugaba todos los días, bastante horas, no sé cuantas. Todo el tiempo que podía lo dedicaba a jugar. Perdía el control, tenía nervios y si perdía me dominaba la rabia", aseguró en sus primeras palabras.
Se sometió a tratamiento psiquiátrico "pero tuve que dejarlo porque no podía pagar". Los primeros meses en la cárcel "me cambiaron la adicción porque no podía jugar". La familia que le prestó el dinero "era consciente de que yo ganaba mucho dinero al póker, sus hijas no".
Reconoció que tuvo ganancias y las repartía "porque consumía poca cocaína y me iba bien". Dijo que tenía un cáncer "porque a la familia le iba bien que lo dijera para sus temas de Hacienda, pero ellos sabían que no lo tenía y saben que yo repartía las ganancias con ellos. Estaban al tanto de todo, yo no engañé a nadie", dijo.
El manuscrito que redactó reconociendo una deuda de juego "no es obra mía, esa no es mi letra", dijo. Reconoció tomar cocaína "porque hacía muchas horas de juego, ya ni salía a tomar cervezas porque solo me dedicaba a jugar, como si fuera un trabajo. Fuimos a Benidorm y me quedé en la habitación en vez de ir a la piscina por eso mismo", aseguró.
Un mail en el que comunicó al padre de la familia por escrito "todo cumplido" era "para informarle de que había jugado y había seguido las indicaciones pactadas". Tampoco le parece verosímil la postura del empresario de asegurar que no sabía nada.
"Me iba bien, tenía ropa de marca y los problemas comenzaron cuando empecé a perder. Un señor de cincuenta y tantos años con una empresa importante no se deja engañar por una chavala de veintidos".
"COGÍ LA IDEA DE LA BURUNDANGA DE 'LA QUE SE AVECINA'"
Reconoció haber usado la escopolamina pero solo con dos de las víctimas y en ningún caso fue consciente de que podía haber causado muertes. "Lo copié de 'La que se avecina' que fue donde empecé a verlo. Lo probé con dos personas pero no lo hice con nadie más. Quería obtener dinero porque estaba agobiada". Aseguró que quien avisó a los servicios médicos en el caso más grave fue ella "porque no quería que pasara nada". Manifestó tener testigos.
Confirmó haber obtenido dinero con esta forma de proceder: "Pido perdón por lo que he hecho. Soy una subnormal y no tengo conciencia", dijo en referencia a uno de los videos que grabó. "Pero lo que no voy a hacer es reconocer que les robé el dinero, ellos saben que me lo dieron para jugar".
En el último turno de palabra dijo: “Llevo siete años con este tema, me he puesto en manos de la justicia que es lo que quería y pido perdón, aunque esta señora me ha estado desestabilizando”.
En el turno de informes finales, el Ministerio Fiscal ha dado por probados los hechos. La representante del Ministerio Públco ha desgranado la forma en la que se produjeron los episodis, con especial incidencia en lo burdas de algunas maniobras: "Reservó un viaje para justificar la transferencia de 9.000 euros y las fechas del hotel no coincidían con las del vuelo", explicó.
Rechazó la fiscal que la procesada pidiera ayuiente de lo que hacía", dijo la fiscal. "No merece la pena en el grado mda médica para auxiliar a su última víctima, la más grave y que bordeó la muerte. "Lo tenía más que fácil para que la atendieran y no lo hizo".
Para la fiscal, está claro que todas las víctimas fueron intoxicadas con escopolamina. "Era perfectamente conscínimo porque no lo ha hecho con gente de la calle, lo ha hecho con amigas y gente cercana a la que conocía desde pequeña y que la trataron como a una hija". Pero no contempla el homicidio "porque solo quería adormecer a las víctimas, aunque hubo un riesgo grave pero no cercano al exitus".
Las acusaciones particulares han coincidido en un mensaje: “No se puede mentir más en menos tiempo”. Por eso han solicitado una sentencia condenatoria y por probados los hechos.
La defensa alegó la existencia de diversas anomalías procesales que desde su punto de vista, podían haber supuesto una nulidad de actuaciones. "La familia hizo una apuesta para ganar dinero y le salió mal, ese es el resumen de este caso", sentenció el letrado.