El negocio florece en la León-Astorga con más de cinco mil pasos diarios
Una clave en la AP-71 es el crecimiento del tráfico de camiones, con más de 700 unidades al día

Imagen del acceso a la AP-71 desde la Ronda Sur de León.
El negocio de la autopista León-Astorga crece de forma proporcional al aumento de la tensión de tráfico en el corredor central de la provincia leonesa que comparte y forma junto a la N-120, saturada hasta el borde el colapso. De ese exceso de aforo puede llegar el trasvase de unidades, que eligen el peaje como la mejor vía de escape a la procesión continua que repercute entre Hospital de Órbigo y León, entre Hospital y Villadangos, entre Villadangos y el nudo de comunicación que salva los enlaces a vías de gran capacidad en Valverde, al pie de la Virgen del Camino. Ese río revuelto de la nacional es ganancia de pescadores bajo los arcos de la autopista AP71, que acaba de completar un año de éxito, según los aforos estabilizados por encima de los cinco mil vehículos diarios, y con picos próximos a los ocho mil, cuando se trató de meses de gran demanda derivada de periodos vacacional y alta movilidad en las carreteras; el otro parámetro que confirma una gran cosecha en la estructura que explota la empresa de la corporación Abertis se establece por el casillero de recuento de vehículos pesados, con medias superiores a las setecientas unidades diarias. Se da la coincidencia que esta era la cifra estimada para atender el desvío de camiones en un proceso de bonificación que jamás se llevó a efecto, y que tenía el propósito de aliviar las travesías urbanas de la carretera Nacional 120 de la presión incesante de circulación, creciente desde hace cinco años, insoportable en algunos tramos horarios, dependientes siempre de la demanda de actividad que impulsan las áreas industriales de Villadangos y el punto logístico de Hospital de Órbigo. La autopista León-Astorga cerró el último año con crecimientos porcentuales próximos a los dos dígitos en el recuento de circulación en la mayoría de los meses del último ejercicio, salvo en el de abril, cunado compartió caídas con otras estructuras de pago en el norte y en el centro de la península. Pero en esa progresión la AP-71 llegó a equipararse por abajo con los censos de la otra autopista de pago de León, y redondeó su mejor mes en cifras que soporta la AP-66 en el mismo tramo temporal.
La León-Asturias recoge una circulación media que se puede redondear en torno a los ocho mil vehículos, con repertorios de hasta tres y catorce mil pasos en los meses estivales; el tramo de pesados supera las 1.400 unidades diarias. En ese recuento de vehículos, aparece una quiebra notable en el balance del último ejercicio, que corresponde al mes de noviembre, cuando el corte parcial en la vertiente asturiana repercutió en la pérdida de la mitad de los tráficos habituales en otro mes cualquiera de la autopista asturleonesa; el golpe se recoge en un descenso del 48% sobre el registro anterior.
El gran reto de la movilidad en la provincia leonesa tiene pendiente descifrar los códigos del peaje de la AP-71, ajena aún a las gestiones del Gobierno para rebajar la presión de los peajes sobre los usuarios en la AP-66; la del corredor central de León es clave en la cohesión territorial en los tráficos crecientes en torno a los nuevos asentamientos industriales de la provincia leonesa, así como en la confluencia con la autopista del Noroeste que es la gran arteria en la fluidez de mercancía con Galicia.