León, El Bierzo y Laciana, el 'Guadiana' de los Grapo 50 años después
En la provincia leonesa, la entrada efectiva de los Grapo se dio por Villaseca de Laciana, explotando la minería como “nexo común” comarcal. Viejas noticias y libros retoman la historia sin nostalgia del grupo criminal

En un 1 de octubre de 1975, Madrid amanecía con el eco de disparos que sellaban el bautizo de sangre de una organización que se autoproclamaba heredera de la lucha antifranquista: los Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre (Grapo). Cuatro policías muertos en las calles de la capital española marcaron el inicio de una década de violencia que dejó 85 víctimas mortales hasta su declive en los años 2000. Mientras los titulares de hoy reviven la cronología nacional de atentados y disoluciones, esta efeméride invita a un enfoque más íntimo, casi geológico: el de una provincia como León, donde las siglas Grapo no solo se pintaron en muros, sino que se entretejieron con el carbón, las piquetas y las nieblas de Laciana y El Bierzo. Aquí, lejos del bullicio urbano, la historia del Grapo adquiere contornos de microcosmos, analizados con rigor en Los Grapo contra el Estado (1968-1985), el libro del historiador leonés Jonatan Rodrigues López que, nacido de una tesis doctoral, desentraña no solo los engranajes de la banda, sino su arraigo en un territorio de valles aislados y reivindicaciones obreras.
Rodrigues, nacido en 1987 en Caboalles de Abajo (Laciana), creció viendo esas siglas en las paredes de su comarca, un recordatorio cotidiano de una violencia que, para él, trascendía el mero terrorismo para convertirse en objeto de estudio vital. “Desde pequeño veías en El Bierzo o en Laciana las siglas del Grapo”, confiesa en entrevistas recientes, donde explica que su obra no busca sensacionalismo, sino desmontar estigmas y iluminar las “estrategias de inserción territorial” en enclaves como León y Galicia.
En un panorama saturado de retrospectivas generales, este amplio reportaje se erige como brújula para entender por qué León, con su “caldo de cultivo” minero, fue una de las canteras más fértiles —y paradójicamente discretas— de la resistencia armada maoísta-leninista.
Orígenes en la penumbra franquista: de OMLE a los disparos inaugurales
Los Grapo no surgieron de la nada. Su génesis se remonta a 1968, con la fundación del Octubre Movimiento Marxista-Leninista Español (OMLE), un cisma del PCE que apostaba por la vía armada contra el régimen agonizante de Franco. Evolucionando hacia el Partido Comunista de España (reconstruido) —PCE(r)— en 1975, los Grapo se configuraron como su brazo armado, desligándose progresivamente en una estructura dual: política y militar. Rodrigues divide esta metamorfosis en tres fases: un modelo federativo inicial (hasta 1973), una conferencia transitoria y, tras el Congreso Reconstitutivo de 1975, una separación casi total que dio alas a atentados como el del 1 de octubre, en represalia por las últimas ejecuciones franquistas.
A diferencia de ETA, con su nacionalismo vasco y apoyo social en Euskadi, los Grapo carecían de esa base etnocultural. “Comparar el Grapo con ETA no es correcto. No luchaban por lo mismo. El apoyo social no era el mismo. Hay demasiadas diferencias”, advierte Rodrigues. Mientras los vascos buscaban soberanía, los Grapo perseguían una revolución proletaria global, inspirada en el maoísmo y el foquismo guevarista, pero adaptada a un “urbanismo guerrillero” en ciudades medianas y zonas rurales. Su ideario, detallado en el libro del historiador, enfatizaba la “guerra popular prolongada” contra el “fascismo” posfranquista, justificando acciones que, para muchos militantes, no eran arrepentibles: “Muchos grapo no se arrepienten porque creen que tenían que hacerlo”. Esta convicción, lejos de romantizar, ilumina la complejidad de una militancia nacida de la frustración obrera y el anticapitalismo radical.
León, la cantera oculta: Laciana como cuna y El Bierzo como refugio
Si el noroeste español —Galicia y Asturias incluidas— fue el “Guadiana” de los Grapo, León representó su vena más profunda y persistente. La provincia, con sus cuencas mineras en Laciana y El Bierzo, ofreció no solo reclutas, sino logística: explosivos de las hulleras, aislamiento geográfico y un tejido social de mineros radicalizados por huelgas y despidos. “León ha sido una de las canteras del Grupo Revolucionario Antifascista Primero de Octubre, especialmente en los años 70”, resume el análisis de Rodrigues, que identifica el Valle de Laciana como el “único punto de la red desarrollado plenamente durante la etapa de Partido”.
Villaseca de Laciana, enclave oriental de esta comarca noroccidental —lindante con Asturias por los puertos de Somiedo y Leitariegos, y con El Bierzo al suroeste—, se consolidó como puerta de entrada. Su aislamiento montañoso (Pico Cornón, Muxivén, puertos como la Magdalena) parecía inhóspito para la propaganda pcerreísta, pero la minería lo transformó en nexo: un “principio de la red” donde las reivindicaciones laborales se fundían con la clandestinidad. Aquí, estudiantes y obreros formaron los primeros núcleos en 1975-1977, aprovechando el “método de inserción” local: personal afín al terreno, disfrazado de activistas sindicales.
El Bierzo, por su parte, aportó el matiz literario que la comarca siempre ha cultivado —de los filandones de Pérez de Ayala a la sinfonía halffteriana—. Villafranca del Bierzo, “capital del realismo mágico berciano”, se convirtió en escenario de historias que rozan lo inverosímil, como la que Rodrigues rescata de la tradición oral: terroristas artesanos y geos disfrazados de hare krishna.
Hitos de plomo y dinamita: las acciones que marcaron la provincia
La cronología leonesa de los Grapo es un rosario de golpes fallidos y tragedias puntuales, que Rodrigues contextualiza como “microestudios” en su libro. El 28 de febrero de 1977, en el grupo Carrasconte de la Minero Siderúrgica de Ponferrada (MSP) en Laciana, un comando robó 350 kilos de Goma-2, el mayor atraco explosivo de la banda en España. Las detenciones subsiguientes en Villaseca confirmaron Laciana como epicentro.
Dos años después, el 13 de mayo de 1979, León capital vivió su atentado más crudo: Emeterio de la Puente Aller, brigada retirado de la Guardia Civil y exjefe en Villaseca, recibió dos tiros en la cabeza mientras paseaba por El Ejido. Murió mes y medio después en el Hospital Princesa Sofía de Madrid. Este asesinato, ligado a la venganza contra “fascistas locales”, dejó una cicatriz en la memoria colectiva, con pintadas de apoyo a los GRAPO persistiendo hasta fechas recientes en la capital.
El eco se prolongó: en 1985, en Corullón (El Bierzo), cayó el “comando Galicia-Asturias” con dos detenidos no leoneses, pero que usaban la zona como base. En 1989, el asalto al banco de plaza Platerías en León derivó en el asesinato de dos guardias civiles, un recordatorio de la escalada armada. Y el 4 de agosto de 1992, el atraco fallido a un furgón de Prosegur en las afueras de Trobajo del Camino —cerca de Oteruelo de la Valdoncina, en la N-120— buscaba entre 60 y 500 millones de pesetas. Explosivos, tiroteos y la rápida reacción de los vigilantes frustraron el golpe, pero vecinos de Los Hojares aún recuerdan el pánico: “Han ido a por el furgón blindado, pero no han podido. Casi los matan a los de dentro”.
Posteriormente, acciones esporádicas como el planeado atraco a un banco madrileño en 2000 por Francisco Rodríguez Muñoz, o la implicación berciana en el caso Publio Cordón (resuelto recientemente), muestran cómo los Grapo “aparecían y desaparecían como el Guadiana” en León.
Rostros leoneses: de Teijelo a El Cartujo
Pocos dirigentes nacionales, pero significativos. El berciano José Antonio Ramón Teijelo —detenido en Sevilla en septiembre de 2025— y Manuel Ramón Arango encabezan la lista de “históricos”, implicados en secuestros y crímenes a escala nacional. Lacianiegos como Ernesto Fernández Portillo, Justo Cabanas, Pedro Luis Fernández o Luis Álvarez (“El Cartujo”) formaron la base militante, todos liberados tras condenas. Israel Clemente López y Francisco Rodríguez Muñoz completan un perfil de reclutas forjados en las hulleras, donde la pobreza y la represión franquista alimentaban el maoísmo.
El episodio hare krishna: terror artesanal en Villafranca
Para romper la rigidez académica, Rodrigues incorpora la tradición oral berciana: en 1985, Buenaventura García Martín y Mercedes Padrós Corominas, detenidos en Corullón, llevaban meses camuflados como carpinteros, comprando en la armería Serafín de Villafranca sin levantar sospechas. Pero el giro surreal: un grupo de hare krishna merodeaba la zona, presuntamente geos infiltrados. “Durante unos días, por Villafranca del Bierzo se podía ver a los luego detenidos comprar en la mítica tienda armería Serafín y a unos hare krishna que igual no eran lo que parecían”, relata el historiador, evocando un filandón que mezcla lo verídico con lo fabuloso. Puede sonar increíble, pero ilustra cómo El Bierzo, con su “sabiduría innata y transmisión oral”, tejió redes invisibles para —y contra— la clandestinidad.
Legado en las minas apagadas: una efeméride para reflexionar
Hoy, con los Grapo desmantelados —su último preso, Teijelo, en vías de libertad condicional—, León mira al pasado sin nostalgia. Las Fuerzas de Seguridad mantienen expertos en Ponferrada por ese “caldo de cultivo” minero, pero las pintadas han dado paso a museos del carbón y rutas de memoria. En este 50 aniversario, mientras otros medios repiten la letanía nacional, León susurra su capítulo: uno de dinamita robada, balas en El Ejido y hare krishna en las riberas del Urdiales. Una historia que, como el Bierzo mismo, resiste entre lo real y lo mágico.

La comitiva con los restos mortales del policía nacional Francisco Sanz Morales, asesinado en Madrid por los Grapo

La explosión de la Basílica del Valle de los Caídos que ha sido causada por un artefacto situado en el lateral izquierdo de la Basílica, colocado por Grapo

La explosión de la Basílica del Valle de los Caídos que ha sido causada por un artefacto situado en el lateral izquierdo de la Basílica, colocado por Grapo

La Audiencia Nacional juzga a los "grapo" José Antonio Ramón Teijelo y María Victoria Gómez Méndez, por el secuestro y muerte de Publio Cordón

Dolores Lozano Sainz deposita un ramo de flores en la tumba de su hermano José María Lozano Sainz, asesinado por la banda terrorista Grapo en Ciudad Real

El histórico dirigente del Grapo, Francisco Brotons Beneyto, sale de la prisión Sevilla II, tras cumplir condena durante casi 25 años en diversos centros

Joaquin Vieites Santos, miempro del Grapo

Fotografía del histórico dirigente del Grapo José Manuel Sánchez Casas

Pintada a favor del Grapo en la fachada de una guardería en la calle Mariano Andrés

Pintada en la calle Mariano Andrés de León a favor de Grapo

Francisco Sanz Morales, agente de la Policía Nacional, asesinado en un atentado de Grapo

Marcos Martín Ponce e Israel Torralba Blanco, miembros del Grapo y autores del asesinato del agente Francisco Sanz Morales en Madrid

José Antonio Ramón Teixelo, miembro del Grapo de Ponferrada

Fotos de archivo de el líder histórico del Grapo Manuel Perez Martínez "camarada Arenas" y el presunto dirigente del aparato militar de la banda, Fernando Silva Sande detenidos en una operacion policial en Paris

Destrozos causados por la explosión de un artefacto de fabricación casera de Grapo en la empresa de trabajo temporal Adeco de la calle Casanovas,244, en Barcelona

Artefacto explosivo colocado por Grapo en la sede del Partido Popular del barrio de Hortaleza,que causó daños materiales en la puerta de entrada,la cristalera y falsos techos del interior

Autores del asalto a un furgón blindado en Vigo, integrantes de Grapo Israel Torralba Blanco y Esther González Ilarraz, y el presunto dirigente de la banda, Fernando Silva Sande

Explosión en el baño de la sede del PP de la Avenida de Oporto,104 ,en el barrio de Carabanchel,tras la explosión de un artefacto atribuido a Grapo

Intento de atraco a un furgón blindado de Prosegur en Vigo, suceso atribuido a Grapo

Pilar Muro, esposa del industrial secuestrado Publio Cordón, conversa con Luisa Fernanda Rudi, alcaldesa de Zaragoza, tras el comunicado de los GRAPO en el que solicitan a la familia de Publio Cordón el pago de 600 millones

Los tres miembros de los GRAPO José Ortín Martínez, Concepción González Rodríguez y Enrique Cuadra Eccheandía, con camisetas a favor de la autodeterminación, de la amnistía y con el lema "vota Euskal Herritarrok", a la entrada en la sala de la Audiencia N

Los miembros del GRAPO Enrique Cuadra Echeandía, Concepción González Rodríguez y José Ortín Martínez

El miembro del Grapo Juan García Martín
