II Foro Ancares | Infraestructuras
Situación actual, desafíos y actuaciones pendientes

Las comunicaciones entre Galicia y León son precarias y están pendientes de muchas promesas incumplidas.
En un mundo tan globalizado como el que vivimos en esta época, las redes de comunicaciones que permiten la movilidad de las personas y las mercancías suponen junto con las telecomunicaciones para la conectividad digital global, la base del progreso social.
La comunidad autónoma de Galicia junto con Castilla y León y Asturias, constituyen un espacio estratégico para el desarrollo de infraestructuras de transporte en el vértice noroeste de España. La conectividad marítima, la terrestre con el resto de España y Portugal y la aérea son fundamentales para mantener y potenciar el dinamismo económico, la cohesión territorial y la calidad de vida de sus habitantes. Sin embargo, persisten retos significativos y actuaciones pendientes que condicionan el futuro de la región. Uno de ellos es el desarrollo del Corredor Atlántico ferroviario como una de las grandes apuestas para mejorar las conexiones con el resto de España y Europa. Este corredor, integrado en la red transeuropea de transporte, busca potenciar el tráfico de mercancías y viajeros mediante la modernización de las líneas existentes, así como la construcción de nuevos tramos de alta velocidad. La ejecución de este Corredor avanza a un ritmo desigual. Galicia reclama una mayor inversión para adaptar sus infraestructuras ferroviarias al estándar europeo, especialmente en los ejes A Coruña-Vigo-Ourense y su conexión con el resto de la península. Castilla y León, por su parte, también demanda mejoras en la red para facilitar el tráfico interregional y su integración en el sistema logístico nacional y europeo. El desarrollo de este corredor supondrá un salto cualitativo para la competitividad de los puertos gallegos y para los polos industriales de ambas comunidades, además de contribuir a la sostenibilidad ambiental al fomentar el transporte ferroviario. El transporte marítimo se circunscribe casi exclusivamente a las mercancías. Galicia tiene un enorme potencial, pero se requiere avanzar en la especialización de los puertos, así como estudiar alternativas viables que permitan poder ampliar los más congestionados como es el caso de Vigo. No se debe dejar de lado el debate sempiterno respecto a la posible concentración de autoridades portuarias para dotarlas de mayor potencia frente a sus competidores cercanos como es el caso de los puertos del norte de Portugal. En lo que se refiere al ámbito aeroportuario, Galicia cuenta con tres aeropuertos: Coruña, Santiago y Vigo. Cada uno de ellos compite por captar vuelos nacionales e internacionales, enfrentándose a la fragmentación de la demanda y a la proximidad geográfica entre ellos. Vigo además compite con Oporto. La falta de una estrategia coordinada ha generado debates sobre la viabilidad de mantener tres infraestructuras de similares características en una comunidad con una población relativamente baja. Máxime después de la inauguración de la conexión de alta velocidad con Castilla, que ha venido a mermar aun más la demanda de viajes en avión. En los próximos años, se prevé una reordenación de los servicios aéreos, con la posible especialización de cada aeropuerto: Santiago como principal puerta internacional, A Coruña como centro de negocios y Vigo orientado a la industria y el transporte de mercancías. Esta reconfiguración será clave para optimizar recursos y garantizar la sostenibilidad económica de las instalaciones. En Castilla y León, los aeropuertos de Valladolid, León y Salamanca afrontan retos similares, con un volumen de pasajeros moderado y la necesidad de atraer nuevas rutas y operadores. La especialización y la colaboración interregional para mejorar las conexiones será esencial para reforzar su papel en el mapa aéreo nacional. En cuanto a la red viaria, Galicia dispone de una red de autopistas y autovías que ha mejorado notablemente en las últimas décadas, facilitando la movilidad interna y la salida hacia Castilla y León, Asturias y Portugal. Sin embargo, existen tramos que requieren ampliación, mantenimiento o nuevos enlaces para superar los problemas de congestión y accesibilidad, especialmente en las áreas metropolitanas y algunas zonas rurales. Entre las actuaciones pendientes destacan la ampliación de la AP-9, fundamental para el eje atlántico gallego, la mejora de la A-6 en su tramo hacia Lugo y la conexión con León, así como la construcción o mejora de variantes y circunvalaciones en ciudades como Ourense y Pontevedra. El desarrollo de nuevas vías de alta capacidad, junto con la modernización de los sistemas de gestión del tráfico, serán claves para afrontar los retos futuros. En conclusión, el Noroeste de España se encuentra en un momento decisivo para la evolución de sus infraestructuras de transporte. La finalización del Corredor Atlántico ferroviario, la reordenación de los aeropuertos y la modernización de la red viaria son actuaciones imprescindibles para garantizar la competitividad, la cohesión social y la sostenibilidad de ambas comunidades. La colaboración institucional y una visión estratégica a largo plazo son fundamentales para convertir estos desafíos en oportunidades de desarrollo.