II FORO ANCARES | LÍDERES DESDE LUGO
Jesús Quintá, propietario de Alibós: «Hay que ayudar y mentalizar a los emprendedores»
Desde Monterroso, Alibós sigue como primera empresa europea de congelado y transformación de castaña. «Crecemos pero no en base al producto autóctono, que es lo que queríamos», dice su consejero delegado, que incide en la necesidad de apoyar a nuevos productores en un cultivo de largo plazo pero con buenos rendimientos económicos, como ha conseguido hacer Portugal
Jesús Quintá, propietario de Alibós.
Como empresa vinculada a los pequeños productores y al mismo tiempo la mayor productora europea de castaña pelada y congelada, Alibós conoce bien el sector primario del Noroeste peninsular y más allá. No solo compra castañas en Galicia. también en El Bierzo, Zamora, Portugal y mucha en Extremadura.
—La castaña gallega y de El Bierzo tiene fama, ¿evolucionó la producción?
—Hay zonas un poco mejor que otras, también en El Bierzo pues compramos en Gancedo, pero ahora mismo el ejemplo que tenemos en cuanto a producción son Portugal y Extremadura donde tienen cultivos más jóvenes y mecanizados.
—¿Sigue escasa la mano de obra para la recogida?
—Para campañas hay muy pocos trabajadores disponibles en el rural. Cada vez está peor. Sin gente, pero no es cuestión de salarios.
—¿Cuánta necesita ahora?
—Tengo unos 85 empleados fijos discontinuos el 90% y precisaríamos otra veintena. Más del 80% de la plantilla son extranjeros y gracias a ellos podemos funcionar pero trabajadores especializados ya no hay y también acudimos a las ETT para completar con personal de fuera de Galicia y España.
—¿Y pueden mantener la producción?
—Por ese motivo tenemos que reducirla a veces. Además, la renovación del campo no se está produciendo y la gente no se quiere incorporar. Sin relevo generacional, existe un problema real de abandono de explotaciones y un mayor riesgo de incendios. No es la única consecuencia pues sin cuidar el campo y recoger producciones, también bajan las rentas agrícolas. Es un problema general pero sobre todo en sectores más tradicionales que no están tan automatizados como el forestal e incluso el ganadero.
—Y la población rural se resiente.
—Como son los que fijan más población, sin trabajadores en el campo, este se despuebla. Todo el mundo habla del abandono rural pero nadie aporta soluciones.
—Suelen ofrecerse cursos en especialidades para fomentar el empleo.
—Sí, hay muchos pero que estén dirigidos a las actividades reales que se necesitan, no. O por lo menos no llegan a la gente. Las administraciones promueven cursos pero lo mejor sería incrementar las prácticas en las empresas, donde se aprende verdaderamente a trabajar. De hecho, las empresas estamos contratando por necesidad a muchos operarios que carecen de formación específica y que tampoco se la podemos ofrecer, por falta de tiempo y medios. Vemos cursos de especialidades raras y, en cambio, otros no cubren las necesidades reales.
—El sector del vino se mecaniza mucho, ¿es más difícil con las castañas?
—Nuestra industria está muy mecanizada en la selección, pelado y congelado. En la recolección se empezó pero en soutos tradicionales es muy difícil pues fueron plantados hace 50 o 100 años y no están preparados, igual que ocurre en viñas de 80 años respecto a otras de hace 5. Y lo mismo con otros cultivos como el de la manzana.
—Los soutos de antes, ¿son los principales abastecedores de castaña?
—Suponen cerca del 90% de la producción.
—La montaña oriental era referente pero sin mano de obra y tantas plagas...
—A Fonsagrada, Os Ancares y O Courel eran zonas de una producción fuerte pero se ha reducido. También por las enfermedades y los insectos. Los árboles enferman más porque no se cuidan. Y no se cuidan porque no queda gente en los pueblos que lo haga. Hace 25 años nosotros recogíamos 500 toneladas de castañas en O Courel y este año probablemente no llegaré ni siquiera a 50 toneladas. Y eso, comprando en los mismos lugares que solíamos. Pero es un ejemplo generalizado aquí.
—Hay empresas interesadas en agrupar soutos y revitalizarlos con subvenciones.
—No lo sé, pero recuperar un souto tiene un coste muy alto, si no hay un plan claro. Si lleva mucho tiempo abandonado, ponerlo a producir es complicado. Hoy hay otras variedades y nosotros, respetando las antiguas que son de las que vivimos, apostamos mucho por las nuevas. El futuro son soutos con variedades adaptadas, marcos de plantación e incluso riego para poder vivir bien del cultivo, atrayendo incorporaciones como en otros lugares del mundo. El resto, conservarlo lo mejor posible y recogerle las castañas.
—¿Incluso regando el souto?
—El clima del noroeste cambió, el castaño que hace 30 años daba igual sin riego hoy necesita agua para producir y evitar que seque.
—¿Y en cuanto a variedades?
—Tenemos 81 y en la IXP Castaña de Galicia seleccionamos 8 que creemos mejores para el mercado. Son autóctonas y tienen alto valor añadido y rendimientos. Con su mayor precio permite al productor vivir mejor.
—¿Sería posible fundar hoy Alibós?
—Seguimos a la cabeza en Europa y crecemos pero no en base al producto autóctono, como desearíamos. Nos apena pero hay que mentalizar a la gente y ayudar al emprendedor a arrancar durante unos años. Es un cultivo a largo plazo, con beneficios.