Aparece muerto en su casa un leonés con los genitales cortados
La Guardia Civil precinta el lugar y no descarta ninguna hipótesis en la investigación
Vivienda en la que apareció el cadáver.
El hallazgo en las últimas horas de un cadáver de un hombre con los genitales mutilados en su vivienda de Lorenzana sacudió ayer a la localidad cercana a la capital, tras conocerse el horror de la autopsia realizada al cuerpo. Quedó especialmente dañado, presentaba un gran corte en el pecho, los genitales mutilados y parte de sus vísceras arrojadas en las inmediaciones del pozo de su residencia, ubicada a pocos metros del estanco de la población, en una plaza de la localidad.
La muerte se produjo en teoría el domingo, pero no trascendió hasta ayer cuando se conoció que la Guardia Civil había precintado el inmueble, con el objeto de desarrollar la investigación en términos adecuados. Efectivos de la Policía Judicial de la Guardia Civil siguen el caso.
La primera inspección ocular resultó espeluznante. A tenor de los datos recabados en la intervención, dio la sensación de que se trataba de un ataque cargado de ensañamiento. Restos biológicos por doquier, sangre abundante y el cuerpo arrojado a un pozo de la vivienda, unan casa de planta baja con jardín y un generoso espacio abierto. El pozo era visible desde la entrada ayer. No querían comprobarlos los vecinos, temerosos a la llegada del periodista. «No sabemos nada, no le veíamos desde hace días y no sabemos lo que ha pasado», aseguró con desasosiego una mujer, antes de retirarse de forma apresurada y cerrar la puerta de su vivienda. La misma reacción suscitó el asunto entre las viviendas colindantes. La zona se convirtió en un desierto.
En un principio se pensó que podría tratarse de algún tipo de ritual. Posteriormente la Benemérita barajó la hipótesis de la venganza. Pero en el dibujo del perfil realizado por los conocidos, no había manera de cuadrar el perfil. Y para ser un episodio autolítico, la forma de desarrollarse resultaba especialmente violenta.
DURÍSIMA AUTOPSIA
Así que hubo que recurrir a la autopsia. El Instituto de Medicina Legal de León y Zamora también trabajó de partida con la opción de la muerte de etiología violenta. Pero la dirección de algunas de las heridas y el tipo de evisceración que presentaba el cadáver (la forma en la que había perdido parte de su masa interior) no concordaba.
Determinados vestigios habilitaron sustento para la hipótesis de que se tratara de un episodio autolítico y en esos términos se decantó el informe provisional, que avala la tesis de la decisión íntima de poner fin a su vida de forma voluntaria. Violenta, pero decidida de forma autónoma.
O no tanto. Porque el fallecido llevaba avisando desde hacía varias semanas de que iba a proceder de forma inminente a acabar con su vida. Mentalmente estaba afectado por el fallecimiento de su padre. No le queda mucha más familia. Físicamente, padecía determinadas patologías que habían llenado de dolores su cuerpo y había manifestado que no era capaz de seguir viviendo en esas condiciones.
La mutilación resultó especialmente cruda. Utilizó para ello una podadora eléctrica que dejó en el brocal del pozo. También allí aparecieron restos de sus gónadas. Había al lado útiles que perfectamente se pudieran haber probado para intentar un ataque con asfixia por el sistema de ahorcamiento, pero no fue ese el método que se utilizó.
A tenor del estado que presentaba el cuerpo, el sufrimiento no pudo ser muy continuado en el tiempo, pero sí tuvo que estar presidido por dolores de gran intensidad. La hemorragia causada generó un consiguiente shock hipovolémico que terminó con su existencia en apenas unos minutos. No hubo tiempo para mucho más.
El aviso a la Guardia Civil puso en marcha el operativo. Por la zona merodeaba un vehículo oficial del Servicio de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León. «No, yo pasaba por aquí de casualidad. No tenía ni idea de que había ocurrido nada de esto», respondió el conductor. La vida siguió ayer al abrigo del municipio en el que Cuadros marca el Ayuntamiento. Ahora ya con un habitante menos.