Diario de León

La azucarera se desembaraza de los andamios sin Palacio de Congresos en León

Después de 16 años, la eliminación de los arriostramientos avanza la entrega para la primavera. Las obras aceleran para estrenar la plaza descubierta en la que se queda el proyecto

La fachada de la antigua Azcarera Santa Elvira luce ya sin andamios después de 16 años amparados los muros. A la derecha, imagen de las máquinas que trabajan este domingo para adelantar la entrega del trampantojo de lo que iba a ser el Palacio de Congresos de León.

La fachada de la antigua Azcarera Santa Elvira luce ya sin andamios después de 16 años amparados los muros. A la derecha, imagen de las máquinas que trabajan este domingo para adelantar la entrega del trampantojo de lo que iba a ser el Palacio de Congresos de León.ángelopez

Álvaro Caballero
León

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La antigua azucarera Santa Elvira ya no necesita amparo. Dieciséis años después de que se colocaran los arriostramientos para evitar que se vinieran abajo los muros, una vez vaciado todo el interior y la cubierta, la fachada y los laterales de la histórica factoría que dan cara a la avenida Doctor Fleming lucen de nuevo sin ningún andamio exterior.

No los necesitan porque quedan por dentro. El plan con el que ha reinventado el Ayuntamiento el proyecto de recuperación de la Azucarera, firmado por el despacho de arquitectura de Andrés Rodríguez y Susana Valbuena, convierte el espacio interior en una plaza abierta mediante un armazón de vigas metálicas que sostienen la fachada y los muros del flanco norte, asomados hacia el Palacio de Exposiciones.

La idea se exhibe ya con el avance de los trabajos, que avanzan a buen ritmo y sin pausas siquiera en domingos como este último, con la vista puesta en la próxima primavera para el estreno. El encargo se lo apunta la empresa leonesa Decolesa por un presupuesto de 4.450.000 euros. Con ese dinero debe servir para ejecutar los planos, que ya no tienen nada que ver con los originales de Dominique Perrault, en los que se anotaba una factura de 14.991.998,14 euros para reconstruir la azucarera como Palacio de Congresos. Ahí se dibujaba un gran auditorio de 1.200 plazas, espacios expositivos y de reuniones, oficinas, un restaurante…

La realidad que ya se observa es muy diferente. El trampantojo ideado con el dinero disponible, después de que los gastos en el resto de edificios del complejo se desfasaran desde el comienzo de las labores en 2009, deja los planos en la ejecución de una gran plaza al aire libre, resguardada entre los muros de la antigua factoría en la que se molturó la remolacha desde 1932 hasta 1992. En este contenedor, sin cubierta superior, se distribuye además un atrio en el que se aventura la organización de conciertos, cine y eventos gracias al armazón de vigas metálicas colocadas. Como complemento, más allá del emblema de la chimenea recuperada, en las naves que se cerraron hace 10 años, junto al conocido como Palacín, habrá una pequeña cafetería y un «área para congresos de formato pequeño», como se describe en la documentación.

Las máquinas trabajan para aplicarlo al terreno. Aunque el contrato se adjudicó en julio de 2024, las labores no comenzaron de forma efectiva hasta marzo de este año. Cuando terminen habrán pasado ya 17 años desde que empezó el proyecto del Palacio de Congresos que ya no será lo que iba a ser, sino otra cosa.

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