Buscyl abre un boquete en la taquilla de los trenes regionales de viajeros
En algunos territorios próximos a León la caída alcanza al 80% de la demanda anterior al verano
Imagen de archivo del vestíbulo de una estación de tren.
Hay modelos de movilidad que no ofrecen dudas para el usuario; el Buscyl, por ejemplo, es un fenómeno capaz de cambiar hábitos y domar resistencias hasta ahora infranqueables entre los incondicionales del tren y del autobús, el autocar. El Buscyl ya se nota hasta en las taquillas de los servicios regionales del transporte ferroviario de viajeros, a los que ha cortejado la fórmula de empadronamiento y gratuidad que ha implementado desde el pasado verano la consejería de Movilidad de la Junta, y que permite viajes sin coste en las líneas de bus interurbano que sean competencia de la administración autonómica. El boquete ya empieza a sentirse en la demanda de billetes de conexiones regionales de tren, como ofrecen algunos territorios beneficiados con la gratuidad del servicio de viajeros por carretera. Se cataloga en un descenso cercano al 80% en el número de viajeros de trenes regionales, de acuerdo con los datos comprobados desde puntos como Palencia, donde las conexiones con Valladolid, Monzón o Salamanca resultan más asequibles para el usuario que en emplazamientos como León, donde los trayectos regionales se debilitaron a cuenta de la despoblación y las frecuencias desordenadas o desajustadas con relación a la demanda. La Junta completó el 30 de septiembre el despliegue del nuevo sistema Buscyl, que conlleva la gratuidad del transporte metropolitano e interurbano para empadronados. En la provincia de León entraron al sistena las últimas 473 rutas —con 45 concesiones—. Así se completaron las 550 que vertebrarán la provincia (con 60 concesiones), mientras que a nivel autonómico se incorporaron las 1.885 últimas rutas, de las que 489 son regulares, 521 a la demanda y 875 de prestación conjunta, que son aquellas en las que comparten vehículo los escolares y el resto de viajeros. Los bonos ferroviarios tampoco bastan en León para contrarrestar el empuje del Buscyl.