Los vecinos denuncian robos en Carbajal, Azadinos y Trobajo, uno con la dueña dentro
Reclaman más efectivos de la Guardia Civil para el alfoz

Vista de Carbajal de la Legua, en una imagen de archivo.
Como es habitual ya en este puente, los ladrones han vuelto a encender las alarmas del alfoz leonés tras protagonizar varios robos en viviendas de Carbajal de la Legua, Azadinos y Trobajo del Camino, según denuncian los vecinos. La situación se ha «agravado», opinan, porque incluso han entrado a intentar desvalizar un chalé con su dueña dentro, lo que eleva el riesgo de confrontaciones violentas.
Ese incidente ocurrió en Carbajal de la Legua, aseguran, donde los ladrones accedieron a la vivienda inmediatamente después de robar en la vecina, y se encontraron con la propietaria de la casa en su interior. Este hecho fue calificado de inusual y peligroso por los propios agentes que acudieron, indican. La dueña se vio obligada a enfrentarse a los intrusos, subrayando la indefensión y el peligro al que se enfrentan los vecinos, que temen que un «simple robo» escale a un suceso más grave.
La respuesta de los cuerpos de seguridad también ha generado gran preocupación entre los vecinos afectados. Los guardias civiles que acudieron a Carbajal de la Legua tuvieron que desplazarse urgentemente a Azadinos por hechos idénticos, lo que, según los denunciantes, evidenció que solo una patrulla estaba operativa para cubrir la totalidad del alfoz en ese momento.
A esto se suma la «lentitud» en la tramitación de las denuncias, según los afectados, que confirman esperas de más de cuatro horas para ser atendidos en el cuartel. «La presencia se limitaba a dos efectivos, uno en funciones de seguridad y otro tomando las declaraciones», precisan. Los vecinos hacen un llamamiento urgente a la Subdelegación del Gobierno para que se refuercen los efectivos de la Guardia Civil en la zona para prevenir que estos incidentes no terminen en una tragedia. A finales de 2023, los ladrones se cebaron con las viviendas de las localidades de San Andrés del Rabanedo y Villabalter, especialmente, donde entraron en al menos una decena de chalés, lo que favoreció la puesta en marcha de un dispositivo de vigilancia policial, porque los cacos también entraron con un propietario dentro.