El Ramo de Villadangos del Páramo vuelve a florecer para custodiar la memoria
El Ayuntamiento y la unión vecinal logran salvaguardar un símbolo de la identidad leonesa. La pieza se elaboró con mantón, sábana de lino, 'flores de papel' y cintas de seda
Parte delantera del Ramo de Navidad.
Hay tradiciones que nunca mueren, simplemente aguardan en silencio el momento de volver a florecer. Y este diciembre, Villadangos del Páramo ha vivido un reencuentro con sus raíces que va más allá de lo material, al recuperar su Ramo de Navidad, una de las señas de identidad más profundas de la religiosidad y la cultura popular de estas tierras.
El Ramo leonés no es un simple objeto decorativo; es el triunfo de la vida sobre el invierno, un culto ancestral al «espíritu de los árboles» que, con el paso de los siglos, se cristianizó para convertirse en una ofrenda de luz y color. En Villadangos, esta tradición alcanzó una riqueza singular, con hasta siete ramos diferentes. Sin embargo, el que hoy vuelve a alzarse con orgullo en la Casa Consistorial es el más imponente de todos: el que se cantaba a la Virgen del Amparo y a la Virgen de las Angustias.
El mantón marca la parte trasera del Ramo.
La recuperación ha sido un camino de paciencia y delicadeza. Durante las tardes de este mes, el sonido de las cintas de seda y el crujir del papel han vuelto a llenar el municipio. Gracias a la iniciativa del Ayuntamiento y a la generosidad de vecinos como Antonio Barrera, que ha elaborado y donado la peana y el armazón, y Alejandro Barrera, que ha aportado el mantón y la sábana de lino, el proyecto ha dejado de ser un sueño para convertirse en realidad.
Y no ha sido una tarea sencilla. Adquirir los materiales y dominar la técnica de las «flores de papel» —aquellas que antaño se hacían con envoltorios guardados durante todo el año— ha requerido el esmero de un grupo de vecinos (Carlos Luis, María, Carmen, Alejandro, Visitación, Amelia, Eva, Piedad, Antonio, Isabel, Lorena y David) que han dedicado largas horas para que cada lazo y cada roseta de seda «culonia» ocupara su lugar exacto.
El Ramo de Navidad se exhibe en el Ayuntamiento.
Este Ramo «vestidero», de gran envergadura y adornado con las iniciales del Ave María, ya no es un recuerdo efímero que se guardará tras la Navidad. A diferencia de los ramos de antaño, esta pieza permanecerá montada para que las nuevas generaciones puedan contemplar, en vivo y en directo, el tesoro que sus abuelos custodiaron en la memoria.
Villadangos ha demostrado que la cultura popular es un organismo vivo. Al recuperar su Ramo, el pueblo no solo ha rescatado un armazón de madera y tela; ha recuperado una forma de mirar al pasado para caminar con más fuerza hacia el futuro. La victoria de la vida sobre el olvido ha vuelto a producirse, un año más, en el corazón del Páramo.
La tradición se retoma ahora por impulso del Ayuntamiento y los vecinos.
La riqueza etnográfica de Villadangos del Páramo se manifiesta en una asombrosa variedad de ramos que pautan el ciclo de la vida y el calendario agrícola. junto al Ramo de Navidad, que hoy recobra su esplendor, la memoria local conserva tradiciones como el Ramo de Nueva Entrada, vinculado a la toma de posesión de autoridades eclesiásticas, o el Ramo de Fin de Obra, ese gesto natural de colocar una rama verde en la cumbrera de las casas recién techadas.
El paso de los estados civiles también tiene su reflejo en el Ramo de Cambio de Estado, con el que se enramaban las puertas de las novias el día de su boda, mientras que la gratitud religiosa se canalizaba a través de los Ramos Patronales o Votivos, dedicados con devoción a los santos en iglesias y ermitas. En el ámbito del campo, destaca el Ramo de Menada, una celebración del fin de la cosecha que llegaba a adornar con ramas verdes los laterales del último carro de cereal e incluso los cuernos de los bueyes. Mención aparte merece el Mayo, de raíces ancestrales y precristianas que, aunque hoy se corona con un monigote, en su origen era un árbol podado y adornado con cintas que los mozos quemaban al finalizar el mes, simbolizando una vez más ese triunfo de la vida que define a toda la cultura del ramo en León.
Las 'flores de papel' se confeccionaron con paciencia y mimo.