Fallece Cecilio González, el emblemático churrero que endulzó durante décadas los desayunos de León
Cecilio, junto a su mujer, en una imagen de archivo
La ciudad de León despide con gran cariño a una de sus figuras más queridas y representativas del barrio de Santa Ana: Cecilio González García, el alma de la mítica Churrería Santa Ana, falleció en la noche del pasado 26 de diciembre a la edad de 81 años.
Cecilio era mucho más que el dueño de una churrería. Durante más de medio siglo fue el rostro amable que recibía a generaciones enteras de leoneses en sus madrugadas y tardes, ofreciendo ese aroma inconfundible a churros recién hechos y chocolate espeso que se ha convertido en parte inseparable de la memoria colectiva de la ciudad.
Junto a su esposa, Ángeles Martínez —conocida afectuosamente como Gelines por familiares y amigos—, llevó adelante con dedicación incansable el negocio que en 1953 fundó su madre, Hilaria García. Fueron precisamente Hilaria y Gelines quienes, en los primeros años, sostuvieron la churrería con esfuerzo y cariño.
En 1962 la familia dio un paso importante en su historia: el traslado del local desde la antigua plaza de Santa Ana hasta su ubicación actual, en el recién abierto paseo de José Aguado, donde se ha mantenido como punto de referencia durante más de seis décadas.
Trabajador infatigable, vecino entrañable y hombre de familia muy querido, Cecilio González García deja un legado que va mucho más allá de los churros y el chocolate: el de haber formado parte de la vida cotidiana de miles de personas que, día tras día, encontraron en su churrería un lugar de encuentro.