La Audiencia absuelve de homicidio a la 'reina de la burundanga' en León pero le impone 17 años de cárcel
La sentencia no da por buena la tesis de que la familia que le proporcionó el dinero para el juego quisiera aprovecharse de los supuestos beneficios que decía obtener con el póker

La condenada, en un momento de otro juicio en la Audiencia.
La Audiencia Provincial de León ha condenado a seis penas principales de dos años de prisión a la joven leonesa acusada de usar burundanga para obtener dinero de familiares y amigos. La Fiscalía había solicitado penas que sumaban 18 años de prisión, la sentencia rebaja la suma a 17.
El Palacio de Justicia no da por buena la tesis de que la familia que le prestó el dinero quería beneficiarse de las supuestas ganancias que iba a compartir mediante la afición al póker que se le atribuía a la joven y contempla seis delitos de lesiones agravadas, dos de robo con violencia, uno más de estafa y dos de estafa continuada.
La sentencia no es firme y cabe contra ella recurso de apelación ante la Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, con sede en Burgos.
La condenada inició su afición al juego en septiembre de 2016, con un gasto progresivo de importantes sumas de dinero que le llevó a idear una estrategia por la cual simuló que padecía cáncer y necesitaba un importante montante de dinero para sufragar un tratamiento adecuado.
Un matrimonio y sus hijas, amigas de la joven, decidieron realizar numerosas transferencias de dinero a las cuentas de acusada por un montante de 208.000 € con el fin de obtener una parte de los beneficios que presumían que iba a obtener la joven, conocedores, de la afición de la investigada al juego.
Ella comenzó a simular obtener grandes ganancias y remitía correos de una casa de apuestas en los que se le exigía determinada cantidad de dinero para poder mantener la actividad. La joven llegó a elaborar el detalle de los movimientos de una de sus cuentas bancarias en las que se simulaban los movimientos de dinero obtenidos de la casa de apuestas con ingresos por valor de varios millones de euros.
A finales de 2017, el empresario dejó de confiar en la muchacha y comenzó a exigirle todo el dinero que le había proporcionado para el juego online. A partir de este momento y dado que la imputada carecía del dinero, adquirió escopolamina, y tramó un plan para empezar a obtener dinero anulando la voluntad de las personas.