La Policía Local dispone de dos coches ‘secretos’
Una empresa asturiana se lleva el contrato por 69.000; también se acaba de estrenar un radar
Además de estos coches de patrulla normales, ya hay dos secretos.
La Policía Local de León dispone de dos nuevos coches camuflados, adjudicados a una empresa asturiana, que servirán para realizar tareas de investigación en las que se necesite que los agentes pasen inadvertidos en sus funciones. El contrato se ha cerrado por un importe cercano a los 69.000 euros, bajo el sistema de leasing que permite la adquisición de los BMW al término de la prestación del servicio.
El concurso excluyó a una firma de Castellón de la Plana, que no se ajustaba a las exigencias medioambientales descritas en el pliego de condiciones y que resultó descartada en beneficio de la del Principado, especialista en este tipo de concursos, con cerca de 70 adjudicaciones en toda España y un volumen de facturación de cerca de 12 millones de euros.
La inversión se justifica por entender que los vehículos sin rotular son esenciales para operaciones encubiertas, ya que permiten a los agentes realizar tareas de vigilancia sin ser detectados, facilitan las investigaciones en áreas donde la presencia de vehículos oficiales puede alertar a potenciales infractores o alterar comportamientos sospechosos.
«Son vehículos que ofrecen una gran versatilidad en su uso, ideales para operativos especiales, que permiten a los agentes circular por zonas conflictivas sin atraer la atención, asegurando el éxito de las operaciones, contribuyendo a la prevención y detección de delitos, aumentando la eficacia de las intervenciones, siendo herramientas clave en la lucha contra delitos tales como tráfico de drogas, robos y vandalismo, donde la dirección es fundamental», explica la memoria justificativa.
Recientemente se añadió también la renovación de uno de los vehículos de radar móvil. Fue para destinar un único vehículo policial al uso exclusivo de un radar móvil, «garantizando de esta forma que esté siempre disponible y equipado para tareas de control de velocidad, sin depender de otros operativos, permitiendo un control más riguroso de su estado, calibración periódica y la trazabilidad de su uso, lo que refuerza la validez legal de las sanciones». Así se evita «el traslado constante del radar entre distintos vehículos, lo que puede generar incompatibilidades técnicas o errores en la instalación».