Diario de León

La huelga de maquinistas deja ya varios trenes cancelados en León y complica las conexiones con Madrid, Asturias y el Bierzo

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La huelga de maquinistas y personal ferroviario, convocada por el Sindicato Español de Maquinistas y Ayudantes Ferroviarios (Semaf) junto con CC OO, UGT, SFF-CGT, SF-I y otros, ha arrancado este lunes 9 de febrero de 2026 y se prolongará hasta el miércoles 11 con paros completos de 24 horas.

En la estación de León, el impacto se ha hecho notar de inmediato desde primera hora de la mañana. Las pantallas informativas de llegadas y salidas muestran varios trenes cancelados que dejan sin servicio numerosas conexiones clave hacia Madrid, Gijón, Ponferrada, Valladolid.... 

Alrededor de las 07:40-08:00, las pantallas reflejaban ya múltiples trenes anulados. En llegadas destacan cancelaciones como el regional 37088 procedente de Ponferrada (vía Astorga y Veguellina), varios trayectos a Valladolid-Madrid Chamartín (incluyendo el 12101 Regional, el 04261 Alvia y el 04080 Alvia), el Alvia 04091 desde Gijón, el AVE 05071 hacia Madrid Chamartín y otras conexiones a Valencia Joaquín Sorolla o Palencia, dejando franjas matinales enteras sin operaciones.

En las salidas el escenario es similar, con anulaciones en servicios a Madrid Chamartín (como el 37088 MD, 12101 RE, 04261 ALV y otros horarios), múltiples cancelaciones a Gijón (12101, 04261, 04080, 04091), trayectos a Palencia-Segovia, Avilés (04091), Ponferrada (12601) y algunos AVE como el 05750 a Valencia, con plataformas sin asignar y observaciones en rojo que indican "Cancelado" en la mayoría de los casos.

En una provincia como León, muy dependiente de los servicios de Media Distancia y regionales hacia el noroeste y la capital, esta situación afecta a alrededor de una decena de conexiones habituales desde el inicio del paro, superando en algunos momentos los servicios mínimos establecidos del 65 % en Media Distancia. 

El paro responde principalmente a los graves accidentes ferroviarios recientes: el descarrilamiento en Adamuz (Córdoba) el 18 de enero de 2026, con 46 fallecidos y heridos graves, y el de Gelida (Barcelona) poco después, con un muerto y múltiples heridos por desprendimiento de un muro sobre la vía. 

Estos siniestros han puesto de manifiesto, según los sindicatos, un deterioro estructural en el sistema: infraestructuras en mal estado, mantenimientos demorados o insuficientes, externalización excesiva de servicios que reduce el control y la calidad, falta de plantillas adecuadas y protocolos de seguridad ineficaces.

Los convocantes reclaman reformas profundas para garantizar la seguridad y calidad del servicio, entre ellas la internalización de los mantenimientos (tanto en material rodante como en infraestructura), revisiones preventivas frecuentes con diagnósticos proactivos, respuesta inmediata a las denuncias de riesgos por parte de los trabajadores, aumento de plantillas y el fin de la externalización masiva.

 A pesar de varias reuniones estos días con el ministro de Transportes, Óscar Puente, y directivos de Renfe y Adif, no se alcanzó un acuerdo satisfactorio, y los sindicatos lo califican como un hecho histórico por el consenso en priorizar la seguridad más allá de lo puramente laboral.

Para mitigar el impacto, el Ministerio fijó servicios mínimos: 73 % en Alta Velocidad y Larga Distancia (AVE, Avlo, Alvia, etc., incluyendo Renfe, Ouigo e Iryo), 65 % en Media Distancia, 75 % en horas punta y 50 % en el resto del día en Cercanías (con variaciones regionales), y 21 % en mercancías. 

Aun así, Renfe, Ouigo e Iryo han cancelado más de 330 trenes de alta velocidad en los tres días (272 solo en Renfe de alta velocidad y larga distancia), y el efecto global podría superar miles de servicios diarios.

La huelga podría extenderse si no hay avances en mesas técnicas o nuevas negociaciones. Renfe recomienda consultar el estado de cada tren en su web o app, donde muchos usuarios ya reciben avisos de cancelación. El Gobierno defiende que los mínimos aseguran la movilidad esencial, pero los sindicatos insisten en que el deterioro acumulado exige cambios urgentes para evitar más tragedias. Este paro pone de relieve las tensiones en un sector clave para la conectividad española, agravadas por los siniestros de enero y la falta de consenso con el Ejecutivo.

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