El cerco a León en el 23-F: aislamiento telefónico y 20 Land Rover en la salida de la N-VI
Reportes sobre la logística y una centralita muda revelan cómo la región quedó bloqueada temporalmente

El Capitán General Ángel Campano de la VI Región Militar en 1981.
Los documentos recientemente desclasificados por el Gobierno revelan que la provincia de León no mantuvo una postura pasiva ante el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Diversos informes logísticos y el registro de una centralita telefónica silenciada detallan cómo la región fue sometida a un bloqueo estratégico temporal.
De acuerdo con la documentación, la VII Región Militar —con sede en Valladolid y de la que dependía León— quedó totalmente incomunicada. El responsable de la centralita telefónica confirmó la existencia de una orden directa para interceptar cualquier comunicación dirigida al Capitán General Ángel Campano a partir de las 20:30 horas. En ese instante de máxima incertidumbre, mientras el Rey buscaba el respaldo de las capitanías para asegurar la lealtad de las tropas, el eje León-Valladolid permanecía bajo un estricto aislamiento.
Este «cerrojazo» no fue un incidente aislado, ya que el bloqueo también se extendió a las vías de transporte. Según consta en los reportes, a las 20:50 horas el Grupo de Servicios Especiales registró el despliegue de veinte vehículos Land Rover de la Guardia Civil en el kilómetro 15 de la N-VI. La relevancia de este movimiento radica en que dicho punto actuaba como el nodo principal de conexión entre la capital y el noroeste de España.
En consecuencia, tanto las comunicaciones terrestres como las telefónicas entre Madrid y León fueron interrumpidas deliberadamente durante las horas de mayor tensión del 23-F.