Diario de León

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Turismo, mucho empleo público y comercio engrasan el motor económico de León

Industria logística, biotecnológica, farmacéutica, tecnológica, de defensa... Los sectores de futuro despegan con fuerza en una provincia cuya economía depende cada vez más de los servicios y el sector terciario. Una balanza con un difícil equilibrio

El Parque Tecnológico de León prepara nuevo suelo mientras se disparan las inversiones de las empresas ya asentadas.

El Parque Tecnológico de León prepara nuevo suelo mientras se disparan las inversiones de las empresas ya asentadas.ángelopez

María Jesús Muñiz Prieto
León

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Turismo, comercio, servicios a empresas y empleados públicos conforman el grueso de la generación de riqueza en la provincia, dos de cada tres euros de la economía leonesa. En lo que va de siglo el campo ha perdido peso, como la construcción tras el estallido de la burbuja inmobiliaria (pese a la potente recuperación en los últimos tiempos es apenas la mitad del negocio que fue). La industria, ese motor sobre el que supuestamente se asienta el crecimiento seguro, ha duplicado en un cuarto de siglo su peso en la economía local, pero está lejos de ser el modelo productivo que se persigue.

Y ello a pesar del importante impulso que se ha dado a los principales polígonos industriales, que no sólo consolidan a León como el nodo logístico que por ubicación territorial le corresponde (a pesar de la zancadilla permanente de las infraestructuras, de la burla del Corredor Atlántico o el arrinconado nudo del Manzanal, por poner dos ejemplos). Nudo de comunicaciones a pesar de las inversiones cercenadas, y espléndida y prometedora realidad de centro biotecnológico y farmacéutico, el tercero de España en innovación, sólo por detrás de Madrid y Barcelona.

Un enclave puntero en ciberseguridad que apuntala ahora su especialización en el creciente negocio de la defensa con las inversiones de Indra (las nuevas, y el refuerzo de las existentes desde hace años) y confía en reforzar su atractivo en el corredor que desde la industria del armamento se argumenta en la también agonizante expectativa de la Vía de la Plata. A la espera, con avance lento, el negocio aeroespacial que se asienta sobre la Universidad y las fuerzas armadas ubicadas en León.

Con el negocio de generación energética ya rendido al pasado, sin un panorama claro para las nuevas fórmulas de producción, la falta de capacidad eléctrica ahoga los proyectos que buscan instalarse en León. La reindustrialización de las cuencas se asume como la gran oportunidad perdida, ahogada en el silencio. Como en el silencio duermen los datos sobre cuánto y dónde ha llegado a León de los fondos de recuperación con los que la Unión Europea ha regado la época post pandemia. Los Next Generation han llegado en parte, en parte no se pidieron, en parte se perdieron por incumplimiento de plazos,… En el todo solo hay sobre ellos una gran duda.

Con estos mimbres afronta la provincia de León un escenario marcado cada vez más por la situación inestable y volátil a nivel internacional, que afecta de manera directa a las empresas locales y las economías domésticas. Lo afronta también con la certeza del envejecimiento de su población como horizonte (y la posibilidad de hacer de esta mayor esperanza de vida un nicho de negocio que aún por ofertar y rentabilizar), y el reto de retener y atraer el talento joven para dar forma a sus empresas y su proyecto de futuro.

La creación de riqueza

En lo que va de siglo, hasta el último dato del Producto Interior Bruto (PIB) de León publicado, la riqueza generada en la provincia se ha incrementado en casi un 88%: de los 6.492 millones de euros del año 2000 a los 12.194 de 2023. En el cambio de siglo las actividades del comercio y el turismo, los servicios financieros y a las empresas y el empleo que generan en la provincia las distintas administraciones públicas suponían apenas la mitad de la riqueza total que se generaba en León, en la que la industria (que por entonces contaba con la minería del carbón) aportaba el 23% de la economía. Ya entonces el campo se había recudido a poco más del 6%.

Ahora el turismo y el comercio se reparten con las empresas de servicios y el empleo público a partes casi iguales más del 66% del PIB local, y son la base de una economía en la que la industria sigue teniendo un peso muy inferior al deseable, y la agricultura y ganadería una aportación menguante. Mantiene su importancia la construcción, en porcentajes muy inferiores a los que aportó en los años de crecimiento, antes de la Gran Crisis de 2008.

En este convulso primer cuarto del nuevo siglo llama la atención que la rama de actividad que ha tenido un mayor crecimiento en la economía local es la del funcionariado, que incluye los empleos en sanidad y educación. Pese a la sensación de pérdida de efectivos en los últimos tiempos, su peso en la economía leonesa ha crecido un 145% en este tiempo. Inyecta 2.846 millones de euros al sistema leonés.

En el caso de los servicios financieros y a las empresas, con las actividades científicas, su aportación a la economía local se ha triplicado en este tiempo, hasta alcanzar los 2.462 millones de euros. Y a más del doble ha crecido la actividad comercial y turística, hasta los 2.776 millones de euros.

Entre el inicio de siglo y el momento actual la construcción suma apenas una aportación a mayores del 10%, pero en 2009 llegó a crecer más del 60%. Y la rentabilidad de la agricultura se ha multiplicado: es un 88% más, hasta los 1.163 millones, aunque su peso relativo en la generación de riqueza leonesa vaya a la baja.

La economía TIC

Durante estos años la economía leonesa ha realizado una fuerte apuesta por subirse al carro de las nuevas tecnologías con la especialización empresarial. Con el que nació como Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación (Inteco), hoy Instituto Nacional de Ciberseguridad (Incibe), como gran polo tractor. Según los datos de la Asociación Leonesa de Empresas de Tecnología y Comunicación (Aletic) actualmente hay en la provincia alrededor de 60 compañías locales puramente tecnológicas, con un nivel de crecimiento anual que en los últimos años ronda el 15%, si se suman también las iniciativas llegadas de fuera. En total generan actualmente unos 8.500 empleos, y con los proyectos en marcha se espera que a finales de este ejercicio alcancen los 10.000 puestos de trabajo.

En cuanto a las empresas biotecnológicas y farmacéuticas, las históricas que han seguido creciendo en León y los punteros proyectos multinacionales que se han instalado sobre todo en el Parque Tecnológico, la inversión se está multiplicando de forma muy importante, lo que apuntala la especialización productiva provincial en este campo. Que tiene también destacada implantación en el polígono industrial de Villaquilambre, y tiende ya sus tentáculos hacia el creciente espacio de Villadangos.

El Parque Tecnológico ha iniciado por fin las labores de ampliación de su suelo disponible, con un retraso que ha hecho que muchas empresas buscasen otras ubicaciones para instalarse, una pérdida de oportunidad para el terreno especializado. Como ha ocurrido en el polígono industrial de León, Onzonilla y Santovenia de la Valdoncina. En los últimos meses la saturación de la capacidad eléctrica se esgrime como argumento para la pérdida de proyectos empresariales, aunque la realidad es que una gestión deficiente lleva años lastrando el desarrollo del gran suelo industrial al lado de la capital leonesa. La ciudad desarrolla ahora nuevos espacios, como la zona industrial de Puente Castro y la reordenación de la previsión urbanística de Vilecha.

Modelo de éxito es Villadangos, donde grandes cadenas de distribución (sobre todo alimentaria) ubican ya sus grandes centros logísticos para el noroeste. La puesta en marcha del ramal ferroviario y la adaptación de las glorietas de la N-120 al tamaño de los grandes camiones cuya actividad se multiplica en el polígono asientan un modelo que, sin embargo, sigue atorado en la sordera administrativa para bonificar el transporte por la AP-71, y liberar el enorme y creciente tráfico pesado que soportan las poblaciones por las que transcurre la carretera nacional.

En El Bierzo las inversiones se centran de manera especial en el desarrollo del polígono del Bayo, como epicentro del crecimiento industrial organizado en la comarca.

La nueva era del comercio

Y el comercio sigue siendo una de las principales actividades económicas sobre todo en la capital leonesa, la berciana y unas cabeceras de comarca que pierden peso con los nuevos modelos de negocio del sector. Sólo en León y su alfoz este sector sigue siendo el principal generador de empleo, casi 15.000 contrataciones, según los datos del Ildefe. En todo caso, una actividad que se enfrenta a dos grandes retos: el cambio en los hábitos de los consumidores, sobre todo los más jóvenes, que apuestan de manera creciente por el comercio on line; y la falta de relevo generacional para los comercios familiares y de origen local, que ceden terreno hacia la uniformidad de las cadenas.

Capítulo a parte merece la actividad turística, que se ha convertido en el gran motor de la economía leonesa. Con sus consecuencias de vulnerabilidad ante los vaivenes de la situación económica y geopolítica, cada vez mas variable; y de un empleo estacional, poco cualificado en general (a pesar de lo cual es una de las actividades con mas dificultades para encontrar trabajadores) y muy precarizado.

El modelo turístico pone sobre la mesa también las nuevas fórmulas de estancia de los viajeros, porque León es una de las ciudades del país en las que más ha crecido el discutido modelo de las Viviendas de Uso Turístico (VUT). Según Exceltur, sólo la capital cuenta con 2.959 plazas, y sigue creciendo. En cambio los datos del INE apuntan a 1.242 viviendas turísticas en toda la provincia, y aunque León es la que más tiene en la Comunidad, se han reducido más del 19% en el último año. Desde este mes es obligatorio figurar en el Registro Único de Arrendamientos para operar en este negocio, con el fin de sacar del mercado a los pisos ilegales. El debate está en que no solo invaden la zona histórica sino que entran en conflicto con los intereses de los habitantes habituales.

Todo ello mientras León busca su hueco en el creciente y rentable nicho del turismo de eventos y negocios (Mice), para el que tiene potenciales (es una ciudad accesible, con una estación con AVE que llega al centro de la ciudad y un aeropuerto cuyas posibilidades están aun por explotar); pero que la pone frente al espejo de sus limitaciones: con el proyecto del Parador varado en una oferta menor de habitaciones y salones, la oferta hotelera y hostelera de la capital limita hasta el extremo la posibilidad de acoger grandes congresos.

¿Cuánto y en qué? La incógnita de los Next Generation a nivel local

Para recuperar el pulso tras el impacto de la pandemia la UE puso en marcha un volumen sin precedentes de fondos destinados a la recuperación económica (y a la resiliencia), y un programa de ayuda bautizado como Next Generation con el que se han bendecido multitud de proyectos desde entonces. A punto de concluir el histórico empujón la ausencia de cifras concretas sobre cuánto de ese dinero ha llegado a la provincia de León, y a qué se ha destinado, es el más preocupante de los balances que pudiera realizarse. Con la evidencia de que incluso a nivel nacional se ha renunciado a optar a cantidades millonarias de las disponibles, un balance de ejecución que no cuenta con cómputos generales y apenas se plantea en alguna administración, y la seguridad de que el incumplimiento final de plazos y condiciones incluso ha hecho perder parte de lo ya concedido, sigue sin aclararse cuánto ha llegado a las pymes, al tejido productivo real. Una aparente falta de control que diluye no sólo los resultados de tan agresiva y generosa política, sino (sobre todo) las responsabilidades sobre cómo se ha gestionado.

Una provincia aún líder en número de autónomos, pese a la sangría constante

León ha sido tradicionalmente la provincia con mayor número de trabajadores por cuenta propia en la Comunidad, y aún mantiene ese puesto, aunque ya por muy poca distancia sobre la siguiente población, Valladolid. A pesar de que el emprendimiento sigue siendo no solo una apuesta de actividad económica, sino un refugio frente a situaciones de desempleo (lo que explica la enorme rotación de los negocios), sólo en el último año la provincia perdió más de 300 trabajadores por cuenta propia. El número actual de afiliados se sitúa en poco más de 34.000.

Si la supervivencia es uno de los principales problemas de los negocios que ponen en marcha los autónomos, la falta de relevo generacional obliga a desaparecer a muchas de las empresas que han funcionado durante décadas. Por eso se ponen en marcha iniciativas como la de CC OO, fruto del diálogo social, que bajo el lema Releva Joven pone en contacto a personas con deseo de emprender con otras en edad de jubilarse, para mantener viva la actividad.

Una problemática que se suma a la del tamaño de las empresas en la provincia. Casi el 56% no tiene ningún trabajador, y otro 40% tiene entre 1 y 9 empleados. Es decir, a pesar de las políticas que abogan por más tamaño para ser más competitivos, la realidad es que más del 96% del tejido empresarial local está compuesto por micropymes.
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