Antonio Díaz, ingeniero leonés atrapado en Doha: "Ayer estallaron 16 misiles en media hora"
El ingeniero leonés Antonio Díaz Escudero narra sus tribulaciones en Doha, donde lleva una semana tras estallar la guerra con Irán
Antonio Díaz Escudero, ayer, en la capital de Catar.
Su estancia en Doha tenía que haber durado tres horas. Una simple escala que se ha convertido en un tiempo detenido, el de Antonio Díaz Escudero en Catar. Regresaba de unas vacaciones en Tailandia cuando comenzó el ataque de Israel y Estados Unidos a Irán. Era el 28 de febrero. Al poco tiempo, el régimen de los ayatolás comenzó a iluminar el cielo de los países árabes con sus arsenales y el cielo se cerró para todos.
Este ingeniero informático leonés lleva una semana en la habitación de un hotel y lleva la estancia con flema británica después de pasar no pocas tribulaciones. «Al principio fue todo muy caótico. había 8.000 personas en el aeropuerto sin saber dónde ir, a quién preguntar y qué hacer. Toda la información que recibíamos era muy confusa». Sin embargo, la gentilesse árabe comenzó pronto a funcionar. «No sé si eran trabajadores de Catar Airways o funcionarios del gobierno, pero comenzaron a pedir pasaportes para gestionar hoteles», relata, al tiempo que manifiesta que la calma y la organización ayudó. Y eso que podían escuchar con nitidez el estruendo de las bombas iraníes, su estallido en el cielo por los sistemas antiaéreos norteamericanos. «Ese ruido es constante», asegura. Casi trece horas después, le ofrecieron una habitación en un hotel del propio aeropuerto. «Me quedé dormido nada más tumbarme en la cama», dice. No se esperaba la entrada de varios policías conminándole a abandonar todo. «No supe qué pasaba hasta bastante después, pero temían que Irán bombardeara las instalaciones y nos evacuaron de manera inmediata. Fueron horas bastante duras porque realmente pensamos que nos atacaban».
Poco después, le llevaron a otro hotel donde ha permanecido desde entonces. «Tanto el hotel como las comidas las paga el país. Nosotros no nos hemos hecho cargo de nada», asegura con agradecimiento y si bien admite que la embajada española ha estado en contacto con él de manera constante, aún no sabe cuándo podrá regresar a España. Considera, no obstante, que lo más probable es que tengan que ir por carretera hasta Arabia Saudí y volar a Madrid desde allí. «Desde aquí casi es seguro que no podrá ser». «Bombardean sin parar. Ayer, en 32 minutos 16 misiles estallaron en el cielo. El conflicto parece que no deja de escalar», lamenta Antonio, que asegura que, a pesar de todo, no ha sentido miedo. «La gente hace vida normal y los días pasan rápido pero algunos lo están pasando realmente mal».