Promonumenta de León: «Es un disgusto muy grande, urge consolidar el resto de la Casona»
Los Amigos del Patrimonio Cultural de León exigirán al Ayuntamiento que se consolide el resto de la fachada del siglo XVI y critican que "pase esto cuando se aspira a que León sea Patrimonio de la Humanidad"

Parte de la fachada de la Casona de Dámaso Merino se desplomó el día 14.
Las más de 30 toneladas de cantos rodados, tierra arcillosa, arena y paja, que cayeron con un estruendo seco y polvoriento el pasado sábado en Dámaso Merino y desgajaron ‘un brazo’ de su emblemática Casona, han dejado un sabor amargo entre la población leonesa. Pero para Promonumenta (los Amigos del Patrimonio Cultural de León) constituye «un disgusto muy grande», según su presidenta, Marina Sánchez, quien recuerda que esta casa solariega de más de cuatro siglos «no sólo debía estar protegida, sino en uso». Y echa culpas del abandono que ha llevado a una pérdida irreparable a partes iguales, a la propiedad y a la administración local, que debía haber actuado de forma subsidiaria.
De ahí que la organización vaya a exigir al Ayuntamiento que el inmueble «se consolide y se ponga en valor porque forma parte del conjunto histórico de edificios de León a enseñar». Sánchez también señala que tras el derrumbe, «el paño restante queda muy expuesto, por lo que urge adoptar actuaciones que lo salven y que evite réplicas».
La Casona constituye uno de los últimos vestigios del renacimiento civil leonés y el boquete que queda tras el desprendimiento de su esquinazo ha revelado a los leoneses la fragilidad de la arquitectura histórica de la ciudad si no se cuida. Su núcleo de piedras y barro claudicó empapado por las filtraciones de agua de los últimos años.
Promonumenta también pone el dedo en la llaga de la contradicciones. «Si León aspira a ser Patrimonio de la Humanidad, no puede ocurrir esto. es una auténtica pena y la sociedad debe colaborar para divulgar nuestro patrimonio y mostrar compormiso para que se proteja», insiste.
El edificio, vinculado históricamente a la familia Vázquez, se encuentra en un complejo limbo legal. Entre procesos de herencia, embargos y proyectos hoteleros y de viviendas de lujo que nunca llegaron a cuajar por su inviabilidad económica, la Casona ha permanecido vacía y «vaciada», con su fachada de 22 metros de largo sostenida apenas por una estructura interna.
Ni las multas coercitivas del Ayuntamiento ni la inclusión del inmueble en la Lista Roja de Hispania Nostra han servido de escudo o la alerta del Procurador del Común evitaron la tragedia. Con el colapso, se pone en peligro uno de los pocos ejemplos de simbología masónica y celta que quedaban en la arquitectura civil del casco antiguo. Las figuras del Hombre Verde y la Medusa que custodian la portada de Juan del Ribero (siglo XVI) observan ahora una calle cortada y un edificio que, tras sobrevivir a cuatro siglos de historia, parece haber perdido la batalla contra el olvido. La pregunta es si se consolidará la fachada o caerá del todo.