La gratuidad triplica en sólo tres cursos la escolarización de los bebés de 0 a 3 años
En el 21/22, antes de la implantación, en León sólo había un millar de alumnos en las escuelas infantiles
Aula del primer ciclo de Infantil en un colegio público.
En tres años, la escolarización de los niños de 0 a 3 años se ha triplicado como consecuencia del impulso de la gratuidad de esta etapa educativa, que corresponde al primer ciclo de Educación Infantil. Esta medida, que comenzó en el curso 22/23 con la entrada de los niños de 2 a 3 años, se ha ido extendiendo bajo la premisa de que esta etapa también tiene un valor educativo, amén de la conciliación familiar.
La Junta y algunos ayuntamientos ya contaban en el curso 21/22 con escuelas infantiles —también las había de carácter privado—, un nombre que marcaba la diferencia con las guarderías, que en principio se centrarían más en el cuidado y la atención asistencial de los niños más pequeños. Ese enfoque educativo también lo quiere imprimir la Lomloe, con lo que pese a que la escolarización obligatoria no empieza hasta los 6 años, la estancia educativa de las nuevas generaciones es mucho más larga que hace tan sólo unos años.
En el curso 21/22 en la provincia de León estaban escolarizados 1.081 alumnos de 0 a 3 años, mientras que en este curso son ya 3.240. Un incremento del 200%, unos datos triplicados a medida que la gratuidad se ha ido consolidando hasta completar entre el 22/23 y el 24/25 la implantación definitiva a curso por año: primero llegaron los de 2 a 3, después los de 1 a 2 y en el 24/25, finalmente, los más pequeños, los bebés de 0 a 1 año.
La gratuidad se ha consolidado a través de una extensa red que incluye, además de las escuelas infantiles autonómicas, los colegios, tanto públicos como concertados, las guarderías privadas y también las municipales. Ante esta alternativa, las familias han aprovechado la oferta del sistema para poder compatibilizar la paternidad con la vida laboral.
La educación obligatoria en España es desde los 6 a los 16 años, incluyendo las etapas de Primaria y la ESO. Sin embargo, hace décadas que el segundo ciclo de Educación Infantil, que va de los 3 a los 6 años está ampliamente extendido como consecuencia de la incorporación de la mujer al mercado laboral. Así, lo normal hasta ahora era que un niño entrase en el colegio a los 3 años y acabase el instituto a los 16, más los dos años del Bachillerato: 15 años. Ahora, se suman otros 3 años, con lo que sin un niño entra, por ejemplo, a un concertado que suelen impartir todas las etapas educativas, puede pasarse 18 años estudiando en un mismo centro educativo. Después llegaría ya la Universidad o la Formación Profesional.
18 años en un mismo centro
El aterrizaje de los más pequeños en los colegios también ha servido para compensar el descenso de la natalidad y aprovechar espacios que se habían quedado vacíos por la bajada de alumnos. En muchos se han tenido que hacer reformas para adaptar los espacios a los más pequeños y, en relación a la plantilla, se han tenido que contratar técnicos para atender las necesidades de bebés, que exigen una serie de cuidados más allá de los docentes. Pese a todo, el impacto de la natalidad en provincias como la de León deja una clara huella en las aulas, incluso con la bajada de las ratios por aula, es decir el número de alumnos por cada profesor, que no han seguido los concertados.
Con la ampliación de la gratuidad, se abre una nueva opción para las familias que cuentan con para la conciliación y esta escolarización temprana, según apuntan algunos científicos, también es positiva para el desarrollo del estudiante.
La solicitud de plaza, hasta el día 8
La implantación de la gratuidad del primer ciclo de Infantil se ha realizado a través de la red de colegios públicos y también concertados, pero también a través de centros privados o municipales —que cubren sobre todo a las familias del medio rural— ya ofrecían estos servicios. A la hora de solicitar plaza de cara al próximo curso, se debe participar en el proceso ya abierto, independientemente del centro donde sea la escolarización. Los espacios de las escuelas infantiles deben contar con una serie de requisitos para cumplir con la normativa y así deben garantizar las necesidades de los alumnos más pequeños, incluso bebés, junto con diferentes perfiles de personal especializado para garantizar la atención.