San Andrés logra una victoria contra el vandalismo, que cayó un 75%
La Policía Local afrontó más agresividad en la calle, pero logró récord de arrestos, con un 53% más. Los agentes efectuaron 13.614 actuaciones el año pasado y redoblaron su labor social
Los agentes locales recorrieron en vehículo 61.449 kilómetros.
La Memoria Estadística de la Policía Local de San Andrés del Rabanedo en 2025 arroja luz sobre una realidad social compleja: mientras algunos delitos tradicionales caen en picado, la violencia interpersonal y las crisis de salud mental han ganado terreno.
Dentro de las 13.614 actuaciones que desarrollaron a lo largo del año y que les llevaron a recorrer en vehículo 61.449 kilómetros, destaca el incremento de detenidos en un 52,94%, con 26 arrestos.
Un aumento que coincide con una mayor agresividad en las calles, ya que las actuaciones por peleas y amenazas subieron un 25%. De hecho, la convivencia vecinal requirió una presencia constante de municipales, con 316 intervenciones por ruidos, 95 por reyertas o agresiones y 65 por conflictos familiares o vecinales. En conjunto, los agentes locales realizaron 1.857 salidas de seguridad ciudadana.
Pero paradójicamente, en un año de contrastes y gracias a una vigilancia más estrecha y eficaz, el municipio logró reducir el gamberrismo. La presencia policial estratégica consiguió disuadir las conductas callejeras que rompen mobiliario o lo queman, que cayeron drásticamente un 75,76%.
Igualmente, la presencia de sustancias ilícitas y armas en la vía pública parece haber remitido de forma significativa. Las intervenciones por drogas descendieron un 63,33%, mientras que las incautaciones de armas cayeron un 75%, marcando el camino a seguir para recuperar la tranquilidad en los barrios más afectados.
En cuanto a órdenes de protección y alejamiento por violencia de género, experimentaron un descenso del 38,46%. Se mantuvieron 8, un dato que abre el debate sobre si se trata de una reducción real de los casos o de una caída en las denuncias y medidas de protección efectivas.
A pesar de la mejora en el orden público, la Policía Local tuvo que redoblar esfuerzos en el ámbito asistencial y social. Los agentes atendieron un 37,50% más de intentos de suicidio, una cifra que pone de manifiesto el papel esencial de la patrulla local como primera línea de ayuda en crisis de salud mental. Durante el pasado año, los agentes atendieron 314 emergencias sanitarias y humanitarias, con especial acento en los 55 intentos de suicidio.
Por otro lado, aunque el número total de accidentes bajó ligeramente, la gravedad de los choques preocupa al Cuerpo, ya que los siniestros con víctimas se multiplicaron (+104,17%), lo que obligará a mantener la presión y los controles en las vías urbanas durante el próximo ejercicio.
La convivencia con los animales domésticos también ocupó una parte significativa de la agenda policial. Los agentes gestionaron 169 intervenciones relacionadas con animales, entre las que destacan la recuperación de perros extraviados o abandonados y la tramitación de denuncias por el incumplimiento de las normas de tenencia.
De hecho, se registraron 7 denuncias por la presencia de perros potencialmente peligrosos sin la licencia o las medidas de seguridad preceptivas, así como 10 actas por ladridos constantes y otras molestias que alteraban el descanso de los vecinos en las zonas residenciales. A estas cifras se suman las acciones de medio ambiente. El abandono de residuos y escombros generó intervenciones específicas para evitar la degradación de las zonas periféricas del ayuntamiento. Y retiraron 12 vehículos para garantizar el uso de las plazas y el ornato de las calles.
Menos accidentes pero más graves: 49 víctimas y un
fallecido en las carreteras
La distribución geográfica de los accidentes señala claramente dónde se concentra el riesgo. Trobajo del Camino repite como la localidad con mayor siniestralidad, al registrar 109 accidentes, seguida por el barrio de Paraíso Cantinas con 85 y el núcleo de San Andrés con 51. Si se pone el foco en las calles específicas, las vías que más intervenciones policiales requirieron fueron Párroco Pablo Díez, que se consolida como la avenida más peligrosa con 60 accidentes; la calle Corpus Christi (21 siniestros), Azorín, que experimentó un repunte notable con 16 choques; y San Ignacio de Loyola, que sumó otros 16 incidentes viales.
Los datos revelan que los momentos de mayor riesgo no se producen los fines de semana, sino los días laborables, con los jueves (66 accidentes) y los martes (64) a la cabeza. Por meses, diciembre (38) y junio (37) fueron los periodos más negros en las carreteras del municipio.
La grúa, discreta
El servicio de grúa mantuvo una actividad discreta porque sólo retitó 99 vehículos, lo que significa uno cada tres días y medio. Casi la mitad fueron por infracciones de estacionamiento (42), aunque también se llevaron por aparcar en vados (17), carecer de seguro obligatorio (7) y por precintos y abandono (7). Trobajo también fue la zona donde más actuó este servicio con 28 retiradas, seguida de cerca por el barrio de Paraíso (23) y Pinilla (21). A pesar de la intensidad de los controles, la indisciplina vial sigue presente. La Policía Local tramitó 65 atestados por delitos contra la seguridad vial tras detectar 93 positivos en alcohol y 46 conductores bajo los efectos de las drogas, factores que siguen siendo determinantes en la lesividad de los accidentes ocurridos en el municipio.
Una plantilla de 38 agentes y media de edad de 50,7 años
El desafío para la seguridad en el municipio es, ahora más que nunca, una cuestión de relevo y recursos. La experiencia y el compromiso de los actuales municipales permitió cerrar el año con unos indicadores de seguridad ciudadana aceptables en convivencia y control de armas, pero la plantilla necesita refresco.