Sanidad urge al Ayuntamiento de León a actuar por ratas junto al ambulatorio de José Aguado
La aparición de ejemplares al pie del ambulatorio aviva el debate por un control deficiente bajo la sombra del hantavirus. La ciudad y el alfoz ofrecen 1.000 kilómetros de colectores que dan cobijo a la mayoría de alimañas

El parque del Chantre se cerró en abril para desinfectarlo de ratas.
La eficacia de la lucha contra las ratas en León y su alfoz ha vuelto a generar un fuerte debate. Estos roedores de hasta medio kilo suelen aprovechar el entramado de 400 kilómetros bajo la ciudad (1.000 si se incluyen las tuberías de San Andrés del Rabanedo y Villaquilambre) para vivir y moverse, pero cuando asoman por las calles, parques o solares generan alarma y rechazo, al ser portadoras de múltiples enfermedades.
Más, ahora, con la incertidumbre que rodea al hantavirus y su posible transmisión a los humanos a través del contacto con las heces de estas alimañas. Y en ese escenario, esta misma semana, la gerencia de Atención Primaria ha tenido que descolgar el teléfono para solicitar al Ayuntamiento de León que actúe de urgencia ante la aparición de ratas al pie del centro de salud de José Aguado.
Los animales fueron fotografiados exteriormente subiendo a una ventana y, aunque no accedieron al ambulatorio, sí hicieron saltar las alarmas para solicitar medidas al Ayuntamiento, ya que se estima que los focos detectados en el viejo Laboratorio Pecuario Regional, que se habían extendido a portales cercanos, por un lado, y los avistados en el parque de Los Reyes, por el otro, han ganado terreno y se están desarrollando por toda la zona con rapidez.
Los expertos calculan que en el tejido subterráneo de la ciudad, que desciende entre dos y cinco metros por debajo de las viviendas, se mueven más de medio millón de ratas (cuatro por cada habitante), ya que cada hembra puede gestar la friolera de 80 crías al año. Pero afloran a la superficie en busca de comida por basuras y por un control de su población «de manera deficitaria».
Verlas corriendo por la calle es «más frecuente ahora que hace años», coinciden muchos vecinos. Y el Ayuntamiento de León ha elevado a 450 los tratamientos preventivos y de choque, ante las decenas de quejas, con refuerzo de las campañas en los colectores, aunque parece que no con toda la eficacia que se podría pedir.
De hecho, los estudios que manejan las empresas de desratización indican que «posiblemente existe un problema de resistencia de los roedores a los anticoagulantes que se usan», comentan, y «se ha llegado a hablar de capturarlas o cazarlas». Esas mismas fuentes opinan, no obstante, que «es difícil que un humano entre en contacto con una rata, porque en cuanto surge una denuncia tras verlas en alguna zona, se suele actuar».
Los vecinos, especialmente de La Chantría, La Lastra, San Mamés, El Ejido y la zona amurallada de la calle Carreras, avalan que se está produciendo ese «desequilibrio» entre la población de ratas que es necesario controlar para que no campen por la superficie. Entienden que «las obras de peatonalización y los reventones de colectores parecen haber removido nidos históricos» y requieren «más contundencia».
También aseguran que «no es raro ver ejemplares a plena luz del día» y critican que la respuesta municipal, aunque existente, llega a veces tarde.
«No es solo una cuestión estética o de asco, es una preocupación real por nuestra salud. Tenemos niños jugando en parques donde las ratas campan a sus anchas», afirma un portavoz de la asociación vecinal de Eras de Renueva.
La preocupación ha escalado de nivel técnico a sanitario debido a la sombra del hantavirus. Y aunque las autoridades sanitarias de CyL han realizado un llamamiento a la calma, subrayando que no existen brotes activos en la zona urbana, la insistencia de los profesionales en salud pública es clara: la acumulación de maleza en solares periurbanos y la falta de mantenimiento en acequias constituyen el caldo de cultivo ideal para que estas poblaciones sigan creciendo.
Los ayuntamientos de León y su alfoz insisten en que la colaboración ciudadana es clave y recomiendan no depositar bolsas de basura fuera de los contenedores, evitar alimentar a animales callejeros en la vía pública y mantener limpios los patios y jardines privados para no ofrecer refugio a las plagas. La situación permanece en vigilancia intensiva mientras el servicio de limpieza y desinfección continúa con un calendario de actuaciones que, por ahora, parece no ser suficiente para devolver la tranquilidad total a los leoneses.
En León ciudad se distribuyen 14.000 alcantarillas, el doble incluyendo el área metropolitana y 78.000 sumando todos los elementos de la red con sumideros y tapas. La mayoría de las ratas viven bajo esas rejillas capaces de «beber» millones de litros que libren a los leoneses de las fuertes inundaciones. Todas poseen un número y están localizadas sobre el plano. Drenan el líquido hacia el subsuelo como lo haría el campo al mojarse en un pueblo, y son agujeros imprescindibles, porque la tierra en las urbes no puede cumplir la función de empaparse al haberse cubierto con asfalto. Esas trincheras están vigiladas por una treintena de dispositivos que comprueban el latido de la red y ahí también se suele colocar el producto para controlar el exceso de roedores.
Más de 170.000 euros en León y su alfoz
Tanto León como San Andrés del Rabanedo y Villaquilambre poseen contrato para las labores de desratización, desinsectación y desinfección. La ciudad dedica 45.000 euros al control de plagas en edificios y parcelas de titularidad municipal y deja en manos de Aguas de León el subsuelo (otros 60.000 euros), mientras San Andrés se lo adjudicó a la empresa Lacera por 15.988,53 euros más IVA y Villaquilambre invierte 23.000 euros.
La mayoría de las campañas periódicas de desratización se planifican evitando las épocas de lluvia, ya que las condiciones meteorológicas pueden afectar a la efectividad de los tratamientos. Y se atienden los avisos trasladados por la ciudadanía con mayor o menor celeridad. León cerró en abril el parque del Chantre para desinfectar y San Andrés ha actuado 9 veces tras avistar ratas.
Riesgo bajo del virus en estas limpiadoras del subsuelo
Aunque el riesgo de contagio por hantavirus en entornos urbanos controlados sigue siendo estadísticamente bajo, la presencia de colonias de ratas en zonas de recreo y solares con acumulación de escombros obliga a las autoridades a no bajar la guardia. Las ratas, pese a su mala fama, no solo portan enfermedades, sino que desempeñan un papel ecológico crucial como «limpiadores» invisibles del subsuelo leonés.
Al consumir toneladas de residuos orgánicos en el alcantarillado y solares, estos roedores aceleran la descomposición de materia que, de otro modo, colapsaría las redes de saneamiento y generaría focos de infección mucho más graves. Además, su actividad excavadora en parques y zonas verdes airea los suelos y filtra el agua de lluvia hacia las raíces, lo que mantiene la salud de la vegetación urbana.